LA ESTRATEGIA DE DEUDA ESTÁ COMPRANDO TIEMPO PERO TAMBIÉN REDUCIENDO RIESGOS
Marzo 2026, Edición 379.
El director general de Crédito Público dijo que es consciente de los riesgos fiscales, pero dejó claro que las operaciones de manejo de deuda que han ejecutado no solo diversificaron el portafolio de inversiones de la nación, sino que fortalecieron la confianza inversionista y han ahorrado mucho dinero en pago de intereses.
¿Cómo está la caja del Gobierno?
La caja del Gobierno arranca muy bien. Tenemos en este momento cerca de US$10.000 millones, con la expectativa de completar el primer trimestre con una caja cercana a $10 billones o $15 billones, a finales de marzo 31. Eso nos deja en una ponderada de pesos y dólares para rematar primer trimestre, con cerca de $45 billones o tal vez $50 billones, que es posiblemente el nivel más alto desde que empezó hace un par de años la crisis del punto de vista de la caja, en donde ustedes saben que públicamente el tesoro nacional ha tenido unos bajos niveles.
¿Se superaron los mínimos de diciembre?
Sí. Pero les pido que no analicen la caja solamente con lo que hay en el Banco de la República, porque la caja para mí también es lo que está en dólares, que no está en el Emisor, está en nuestras cuentas del exterior y lo que está en posiciones tácticas del Tesoro Nacional en portafolio. Yo prefiero dejar un portafolio rentando al 13 %, que al 10,25 % del Banco de la República, eso es eficiente desde el punto de vista del manejo de la Tesorería. Entonces, en este momento arrancamos con una posición más sólida desde el punto de vista del manejo de la caja que lo que teníamos el año pasado.
¿Cuál será el objetivo del manejo de la deuda este año?
El año pasado ya demostramos que pudimos gestionar la deuda desde el punto de vista de la deuda sobre PIB, para darle una sorpresa positiva al país. Como lo presenté en Asobancaria, cerramos el 2025 con el 58,9 % de deuda sobre PIB, muy diferente al 61 % que se estaba manejando como proyección en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, y estamos proyectando una estabilización también en el 2026 muy por debajo de lo que teníamos proyectado de cerca del 63 %. Entonces, objetivo número uno, seguir estabilizando la deuda sobre PIB.
Segundo objetivo, seguir estabilizando, reduciendo los intereses asociados al servicio de la deuda. Cuando revisamos cómo se comportaron los intereses del Gobierno Nacional Central en los últimos 15 años vemos que volvimos, gracias a la estrategia de deuda, a ser ese país cercano al 3 % sobre PIB, en términos de su servicio.
¿Cómo lo han logrado?
Con diferentes enfoques de la estrategia. Por ejemplo, al revisar cómo la estrategia ha impactado positivamente los intereses de la nueva deuda externa, decimos que en los últimos meses hemos hecho tres emisiones grandes: $4.100 millones en euros, $2.000 millones en euros para noviembre y ahora casi US$5.000 millones.
Son tres emisiones en menos de seis meses que, de cara a lo que se ha hecho históricamente, es un flujo grande. Lo que pasa es que esto ha sido contrarrestado con una compra activa de bonos en el mercado, o sea que debe ser más interpretado como operaciones de manejo que como una deuda externa adicional.

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En este momento arrancamos con una posición más sólida desde el punto de vista del manejo de la caja que lo que teníamos el año pasado.
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¿Qué es lo positivo de esto?
Al inicio del Gobierno Petro partimos prácticamente del mismo nivel en el que terminó el Gobierno Duque, un país que ya había perdido el grado de inversión y que, tras el deterioro fiscal provocado por la pandemia, emitía con un cupón promedio cercano al 8 %, similar al que tenía en 2010.
Lo positivo es que, gracias a la estrategia de manejo de deuda, Colombia logró volver a niveles de cupón promedio muy cercanos a los que tenía cuando contaba con grado de inversión.
¿Qué cambió en el manejo de deuda frente a otros años?
Yo creo que un punto muy importante es la credibilidad que está teniendo el inversionista internacional respecto al manejo técnico de la deuda pública. Si algo he aprendido en mis diferentes experiencias laborales en Hacienda, donde me he formado en varias facetas, es que una estrategia no aplica para cualquier momento del tiempo, depende de las formas de la curva.
Cuando uno tiene una curva plana, es muy diferente la estrategia a cuando uno la tiene muy empinada. Cuando uno tiene una crisis de caja y está expuesto a riesgo fiscal, como lo estamos teniendo ahora, y como lo tuvimos en el año 2014 y 2015, es muy diferente al manejo que se le dio en la pandemia. Entonces, la estrategia tiene que ir adaptándose a la coyuntura del país y, sobre todo, a las necesidades de financiación.

¿Qué han logrado con esto?
Hay algo muy conveniente y es la vida media de la deuda. Históricamente, en el Ministerio de Hacienda, los técnicos hemos querido que esta vida media supere los 4,7 años que tenía la deuda interna en 2010. Eso quería decir que, aproximadamente cada cinco años, había que refinanciar el 100 % de la deuda interna, lo cual implicaba una mayor exposición. Hoy la tenemos alrededor de los 10 años, y eso nos da algunos grados de libertad.
Entonces, haciendo un buen análisis de la coyuntura, de las formas de la curva y de dónde buscar eficiencias, contamos con modelos cuantitativos que revisan periódicamente dónde están los puntos deficientes: las ponderaciones entre UVR y tasa fija, entre deuda interna y externa, y dentro de la deuda externa, la composición por monedas. Con eso generamos credibilidad desde el punto de vista técnico y recuperamos la confianza inversionista.
¿Se ha recuperado la confianza?
Eso es algo importante que también ha sucedido. Cuando yo le contaba esto al mercado en el mes de abril, casi nadie me creyó. En abril, mayo y junio estuvimos tratando de recuperar la confianza inversionista y lo que me decían los inversionistas de afuera era, “sí, Colombia es atractiva desde el punto de vista del valor relativo, pero yo no quiero ser el primero en entrar”.
El Gobierno Nacional, a través de esta estrategia, básicamente se convirtió en el primero en entrar, porque empezamos a recomprar nuestra propia deuda y con eso generamos una escasez relativa en el mercado y ahí empezamos a cerrar el ciclo de la gestión de riesgo, emitiendo en múltiples momentos: en septiembre, noviembre y enero, gracias a que la gestión ha sido continua.

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Como he mencionado en distintas intervenciones y entrevistas, la transparencia no debe confundirse con ingenuidad.
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¿Y los riesgos fiscales?
Esta estrategia entiende muy bien cuál es la coyuntura del país. Yo nunca he desconocido que tenemos, de cierta forma, el riesgo fiscal posiblemente más alto de los últimos años y que la caja ha estado bastante estrecha, pero hemos sabido adaptar la estrategia a esa coyuntura y, sobre todo, hemos sabido recuperar la confianza inversionista.
Lo que ha pasado desde el mes de diciembre ha sido para nosotros muy importante. Veníamos de tres años consecutivos de caídas en la participación offshore y, en los últimos meses, hemos tenido una recuperación muy fuerte en términos de confianza inversionista de los fondos extranjeros en TES, no solamente por el caso de PIMCO (Pacific Investment Management Company), que fue muy mediático en diciembre. Hay otros fondos que están aprovechando la coyuntura para invertir en Colombia.
¿Por qué no se anticipan las operaciones?
El Gobierno Nacional, a través del Tesoro Nacional, es un agente más del mercado y yo no conozco el primer agente que revele ex ante sus estrategias, porque eso podría implicar incluso un detrimento patrimonial. Decirle al mercado qué voy a hacer, puede llevar a que el mercado me lo cobre mucho más caro, incremente los costos transaccionales de cualquier operación y termine haciendo que todos los colombianos paguemos más a un sistema financiero, no sólo local, sino también internacional, por estrategias previamente divulgadas.
Entonces, la norma no nos obliga a dar a conocer las operaciones antes de ejecutarlas, precisamente porque hacerlo podría generar detrimentos patrimoniales significativos en términos de costos transaccionales. Como he mencionado en distintas intervenciones y entrevistas, la transparencia no debe confundirse con ingenuidad.
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Aproximadamente cada cinco años, había que refinanciar el 100 % de la deuda interna, lo cual implicaba una mayor exposición. Hoy la tenemos alrededor de los 10 años y eso nos da algunos grados de libertad.
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¿Pero se dan a conocer?
Lo anterior no significa que después de ejecutar las estrategias no hagamos la respectiva divulgación. Recuerden que en los meses de julio, agosto y septiembre estuvimos muy activos en operaciones con francos suizos y, una vez las estrategias estuvieron completamente ejecutadas, revelamos a través de comunicados de prensa lo que habíamos hecho, incluidas algunas operaciones que ya habíamos cerrado completamente con una buena utilidad para el país.
La semana pasada le revelamos a la opinión pública cuáles habían sido las compras y ventas de dólares y pues seguramente a muchos los tomó por sorpresa, porque existía una creencia popular, alimentada por algunos opinadores económicos, de que el Gobierno Nacional había monetizado, en lo corrido del año, cerca de US$3.000 millones o US$4.000 millones y la realidad es que no monetizamos ni un solo dólar desde el primero de enero.


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“Atribuirle la apreciación del peso de las últimas semanas a la estrategia de crédito público carece de lógica desde el punto de vista de los datos”.
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¿El uso del TCO amplía el cupo fiscal?
Hace parte de la estrategia, en el sentido de que el riesgo de refinanciación, como mencionaba hace un rato, hoy nos está permitiendo pagar una tasa de interés mucho menor que si empezáramos, desde el inicio, a emitir deuda en plazos muy largos. Entonces, cuando uno tiene un análisis claro de cuáles son los instrumentos que puede usar en el muy corto plazo para emitir deuda relativamente barata, y no lo digo por el nivel actual, sino por el encadenamiento progresivo que se da en el transcurso de los próximos 10, 15 o 20 años, esa estrategia cobra sentido.
Es más barato emitir a un año para después, eventualmente, refinanciar esa deuda a una tasa más baja, en uno, dos o tres años. En ese contexto, el Gobierno Nacional hoy cuenta solamente con dos o tres instrumentos para exponerse de manera prudente y técnica al riesgo de refinanciación.
¿Cuáles son?
Uno de ellos es hacerlo a través de los TES, pero los TES tienen algo muy particular, y es que lanzar una emisión nueva a uno o dos años no es conveniente para el mercado. Por eso, en los últimos seis o siete meses hemos innovado lanzando nuevas emisiones de TES. En el caso del año pasado, el TES 2029, que en su momento implicaba un plazo de cuatro o cinco años, y ahora un TES 2030, que también sigue estando alrededor de los cuatro años.
Desde la perspectiva del mercado de TES, ahí está una parte importante de la exposición al riesgo de refinanciación que queremos asumir, para que en esos cuatro años la nación pueda refinanciar esa deuda, cada vez a tasas más bajas, en comparación con lo que hacíamos antes, cuando generábamos emisiones de quince, veinte o incluso más años desde el inicio.
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Yo nunca he desconocido que tenemos, de cierta forma, el riesgo fiscal posiblemente más alto de los últimos años y que la caja ha estado bastante estrecha, pero hemos sabido adaptar la estrategia a esa coyuntura y, sobre todo, hemos sabido recuperar la confianza inversionista.
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¿Cuáles son los otros instrumentos?
El segundo gran instrumento que tenemos, en este caso, no es propiamente de financiamiento, sino de manejo de tesorería. En su momento, los TCO fueron acordados con la política monetaria para generar estabilidad desde el punto de vista de la base monetaria. Hoy los estamos utilizando para ser mucho más activos desde el punto de vista de la exposición al riesgo de refinanciación y, al mismo tiempo, para tener mayor campo de maniobra en la estrategia de endeudamiento.
Hemos tenido varias operaciones el año pasado y esto es de conocimiento público, en las que usamos los TCO para apalancar compras de deuda cara que teníamos, sobre todo, en el mercado internacional. Todo esto lo hemos venido incorporando dentro de la planeación de caja. Por ejemplo, hay un TCO con vencimiento en marzo, que se venció el 3 de marzo, y que hizo parte, en su momento, del arranque de esta estrategia de emisiones adicionales. Esa operación la estamos recogiendo en las próximas tres semanas, con muy buenos resultados desde el punto de vista de la planeación de caja.
¿Esto es deuda más cara o depende de cómo se mire?
Es que depende de cómo se mida, porque incluso de manera malintencionada se estaba diciendo en la opinión pública, algunos periodistas, que los créditos o los bonos que recientemente colocamos en el mercado internacional eran muchísimo más caros que el crédito del FMI.
Hubo incluso personas que pasaron por el sector Hacienda que estaban comentando que el crédito del FMI, a una tasa cercana al 2 %, era comparable con el bono global que acabamos de emitir en enero, con un cupón promedio alrededor del 5,5 %. Pero comparemos bonos con bonos, porque un crédito del FMI está diseñado para atender momentos de crisis; es una línea contingente. Era un contexto de pandemia. No voy a entrar a criticar esas decisiones, pero cuando se diga si un crédito es barato o caro, hay que ponerlo en contexto.
¿No son créditos caros?
Cuando muchos opinadores, en la ciudadanía o en los medios, dicen que son créditos baratos, la pregunta es, ¿bajo qué contexto? ¿Bajo el contexto de una estrategia que es tomadora de precios de la economía y de las tasas de interés, o bajo el contexto de que la misma estrategia está presionando las tasas al alza? Porque el ataque mediático que hubo en diciembre y enero pareciera atribuirle a la estrategia la situación actual de tasas de interés, cuando lo que hemos demostrado es exactamente lo contrario.
Hemos ayudado a comprimir las primas de riesgo del país, hemos recuperado la confianza inversionista y hemos abaratado el costo promedio de la deuda de la República. Y en ese contexto es importante mirar los precios. Llevamos cuatro años, 2022, 2023, 2024, 2025 y algo de 2026; con las tasas de interés en niveles altos. Si se observa, en 2022 y 2023 alcanzamos incluso niveles cercanos al 14 %, se sube y se baja, pero si se revisa el rango de los últimos cinco años, Colombia es, en promedio, un país con tasas alrededor del 13 %.
Pero esas son tasas altas…
Estamos en un país en el que, estructuralmente, las tasas de interés hoy son más altas de lo que eran en la década anterior. Todos tenemos hoy acceso a crédito más caro de lo que teníamos hace cinco, seis o diez años. El Gobierno Nacional antes se endeudaba en deuda interna al 7 %; hoy se endeuda alrededor del 12 %, eso es claro. Pero lo mismo ocurre con las grandes empresas, donde hoy la IBR del Banco de la República está en doble dígito, por encima del 10 %. Una gran empresa, si es muy sólida, puede acceder a crédito a una tasa de IBR más 2 puntos porcentuales, es decir, del 12 % o 13 %.

Cuando uno se mueve hacia el terreno de la mediana empresa, las tasas ya pueden ser IBR más 500 puntos básicos, lo que implica tasas del 15 % o 16 %. Pero la gran mayoría del tejido empresarial colombiano está conformado por pequeñas empresas, con tasas de hasta el 20 % y microempresas, que enfrentan tasas del 35 %, 40 % o 50 %. Entonces, estructuralmente, no solo el Gobierno Nacional, sino todos los que hoy necesitan crédito en Colombia, tienen acceso a crédito más caro de lo que tenían hace cinco años.
¿El Gobierno está influenciando el dólar?
El euro se apreció frente al dólar cerca del 12 %. Nosotros también nos apreciamos frente al dólar en una magnitud muy similar, alrededor del 12 % o 13 %. En general, el dólar se debilitó frente al resto de monedas del mundo. No se trata puntualmente de que Crédito Público haya generado una apreciación significativa de la tasa de cambio.
Esto responde más bien a una debilidad estructural del dólar a nivel internacional. Ahora bien, los flujos, en el muy corto plazo, pueden explicar movimientos puntuales, a veces en contra, a veces a favor, pero estructuralmente quien explica la debilidad del dólar y la apreciación del peso colombiano no es la estrategia de Crédito Público, sino esa debilidad estructural del dólar a nivel global y una Reserva Federal que ha reducido sus tasas de interés en múltiples ocasiones en los últimos meses.
Atribuirle la apreciación del peso de las últimas semanas a la estrategia de Crédito Público carece de lógica desde el punto de vista de los datos. Nosotros, en lo corrido de enero y febrero, y en lo que va del año, no hemos monetizado un solo dólar.
¿Y operaciones como PIMCO?
Eso fue porque los agentes, así como actúan racionalmente, también especulan y en ese momento especularon con que íbamos a monetizar todo el flujo de PIMCO y que íbamos a monetizar el 100 % del bono que emitimos en la segunda semana de enero.

¿Las operaciones están blindando al país?
A mí se me ha preguntado por qué, en este momento, Crédito Público está acumulando dólares. Cuando el mercado percibe que un Gobierno como el de Colombia, del que públicamente se conoce la situación de caja y el comportamiento fiscal de los últimos dos años, tiene una necesidad urgente, ahí es cuando castiga y se cobra más duro en tasa de interés.
Yo le quiero decir al mercado que, en este momento, la estrategia nos ha llevado a priorizar la caja en dólares por dos vías. Primero, no sabemos cómo puede venir la volatilidad en medio del calendario electoral. El 2022 fue un año volátil, no sólo en términos de tasas de interés, sino también de tasa de cambio, y no sabemos si este año pueda suceder algo similar
En ese contexto, como gestor de riesgo, estoy actuando con prudencia y acumulando dólares, porque una posición robusta en dólares funciona como un seguro para el país. Si el mercado ve de manera positiva las elecciones y no se presenta una volatilidad significativa, esa reserva me permite decirle al mercado que vamos a necesitar menos emisiones para finalizar 2026 y para iniciar 2027.
¿Y en el escenario negativo?
En un escenario negativo, en el que nos enfrentemos a una mayor volatilidad, es mejor tener ese seguro antes de necesitarlo. Es preferible poder decir que no necesitamos realizar más emisiones en dólares a lo largo del año, y que con la caja que ya tenemos podemos enfrentar cualquier episodio de volatilidad alrededor de las elecciones, y cerrar el año sin la urgencia de salir a colocar un bono tomado a la carrera, desde el punto de vista de las ventanas y oportunidades de mercado.
Por eso, la caja en dólares es una prioridad. Representa una ventaja tanto si enfrentamos un escenario de volatilidad alrededor de las elecciones como si no. Si no hay volatilidad, simplemente le decimos al mercado que ya contamos con la caja necesaria para cubrir gran parte de las necesidades de 2026 y algunas de 2027 y eso, además, podría contribuir a una compresión de las tasas de interés en el mercado internacional.
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Existía la creencia popular de que el Gobierno Nacional había monetizado, en lo corrido del año, cerca de US$3.000 millones o US$4.000 millones y la realidad es que no monetizamos ni un solo dólar desde el primero de enero.
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¿Se está comprando tiempo con las operaciones de deuda?
Yo diría, de manera puntual, que es probable que sí. Pero veámoslo también desde el punto de vista positivo. A veces, como colombianos, ante un desafío tendemos a resaltar únicamente lo negativo. Yo le pido al ciudadano del común que, incluso en medio de lo negativo, destaquemos que logramos estabilizar la deuda como porcentaje del PIB, que pudimos recomponer la caja y que hoy contamos con una posición robusta de caja en dólares ante una posible ola de volatilidad en los próximos meses.
También pudimos reducir el gasto por intereses como proporción del PIB, lo que terminó siendo una sorpresa positiva para el déficit fiscal del país. Ahora bien, frente a si esto puede sostenerse durante cinco, seis, siete, ocho o diez años, probablemente no, porque la estrategia, como ya lo he dicho, debe ir acompañada de un balance primario en equilibrio. El país requiere un equilibrio fiscal de cara a lo que puede ser el cierre de la década. EC

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La estrategia de manejo de deuda ha fortalecido la caja en dólares, estabilizado la relación deuda/PIB y reducido el costo de intereses, otorgando margen temporal frente a la volatilidad internacional, aunque su sostenibilidad depende del logro de un equilibrio fiscal en los próximos años.
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Para actualizar cifras y ampliar la información publicada por Portafolio, así respondió Javier Cuéllar a las preguntas formuladas por la revista Economía Colombiana.

Por: Javier Cuéllar Sánchez, Director General de Crédito Público y Tesoro Nacional
¿Cuáles son los resultados del swap en francos suizos?
La cancelación anticipada del swap denominado en francos suizos conllevará la materialización de beneficios fiscales de largo plazo, derivados de la optimización del perfil de pasivos. Los instrumentos de deuda utilizados como colateral estarán sujetos a procesos de redención anticipada, generando ahorros significativos en el servicio de la deuda, particularmente en el componente de intereses.
La estructuración y ejecución de este derivado financiero constituye un caso de referencia a nivel internacional, en el contexto de estrategias orientadas a mejorar la eficiencia en la gestión de la deuda soberana en economías emergentes.
Con corte a finales de abril, se ha amortizado aproximadamente el 50 % de la obligación y se proyecta su cancelación total antes de la finalización del presente periodo de gobierno, con un impacto fiscal neto positivo para el país. (Gráfico 1).
¿Y la deuda bruta?
La estrategia de gestión de pasivos ha permitido estabilizar el saldo nominal de la deuda bruta del Gobierno Nacional. La implementación del swap denominado en francos suizos implicó una expansión transitoria del endeudamiento bruto, en la medida en que tanto el colateral como el derivado se registran contablemente como obligaciones. No obstante, este efecto se compensa en términos de deuda neta mediante los derechos asociados a los rendimientos del colateral y una posición de liquidez robusta en dólares.
Una vez se materialice la cancelación total del swap en francos suizos se prevé que el saldo de la deuda bruta converja hacia niveles comparables a los observados en julio de 2025. (Gráfico 2).


Uno de los objetivos prioritarios del equipo técnico de la Dirección General de Crédito Público consiste en contener y estabilizar la dinámica de crecimiento nominal de la deuda. Los indicadores actuales evidencian avances sólidos en esa dirección y, en ausencia de choques exógenos o eventos extraordinarios durante el cierre del presente periodo de gobierno, se proyecta alcanzar una de las tasas de crecimiento nominal de la deuda más bajas en perspectiva histórica, en comparación con las administraciones de la Dirección de Crédito Público desde 2010. (Gráfico 3).

¿Cuál es el rol de los TES de corto plazo en la estrategia de endeudamiento?
Aproximadamente COP 21 billones en títulos de corto plazo (TCO) fueron utilizados de manera transitoria como colateral en la estructuración del swap denominado en francos suizos. Una vez se concrete la cancelación total de dicha operación, el saldo de TCO se reducirá a niveles cercanos a los observados en agosto de 2025.
Es importante precisar que estos instrumentos, al haber sido empleados exclusivamente como colaterales, no fueron colocados en el mercado ni estuvieron en poder de inversionistas, por lo que no generaron costos financieros en el servicio de la deuda. Asimismo, los derechos económicos asociados a sus rendimientos se mantuvieron en todo momento a favor de la nación, neutralizando cualquier impacto en materia de deuda neta.
En términos comparativos, la exposición al riesgo de refinanciación, derivada de la contratación de créditos con entidades multilaterales indexados a tasas de interés flotantes y de la emisión de títulos de corto plazo (TCO), se mantiene en niveles relativamente bajos. (Gráfico 4).

Este perfil resulta favorable frente a economías comparables, como las de Brasil y México, evidenciando una menor vulnerabilidad ante condiciones adversas de mercado y presiones de liquidez en el corto plazo. (Gráfico 5).

¿Cómo ha gestionado la deuda externa?
Las recientes operaciones de recompra de bonos externos han permitido reducir el saldo de bonos globales en aproximadamente USD 10.000 millones frente al nivel observado en marzo de 2026. Esta dinámica evidencia una gestión activa de pasivos orientada a optimizar el perfil de la deuda, mediante el retiro de obligaciones de mayor costo financiero y su sustitución por una estructura de financiamiento más diversificada.
En particular, se ha avanzado hacia condiciones más favorables en términos de tasas de interés y una extensión del perfil de vencimientos, alineando los compromisos de pago con la capacidad fiscal y de generación de caja de la nación.

La gestión técnica de la deuda externa ha generado una reducción sustancial en el costo por concepto de intereses. De acuerdo con la información observada, el servicio de intereses asociado a los bonos externos presenta una tendencia descendente sostenida desde la implementación de la estrategia de manejo de deuda a mediados de 2025, pasando de un nivel máximo de USD 38.656 millones en 2025 a ubicarse en torno a USD 24.000 millones en abril de 2026. (Gráfico 6).

Esta evolución refleja la efectividad de las operaciones de administración de pasivos y la optimización del portafolio de deuda, con impactos favorables sobre la carga financiera y la sostenibilidad fiscal de mediano plazo.
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La recompra de bonos externos ha optimizado el perfil del endeudamiento soberano, sustituyendo obligaciones de mayor costo financiero por una estructura más diversificada y sostenible.
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¿Y las primas de riesgo?
El indicador EMBI Colombia ha registrado una tendencia descendente sostenida, ubicándose recientemente en 219 puntos básicos tras el anuncio más reciente de recompra de bonos en los mercados internacionales. Este nivel se sitúa entre los más bajos de los últimos años y contrasta con los máximos cercanos a 500 puntos básicos observados en octubre de 2022.
La compresión de este indicador refleja una mejora en la percepción de riesgo soberano y evidencia el fortalecimiento de la confianza de los inversionistas internacionales en la economía del país. En este contexto, las primas de riesgo han convergido hacia niveles comparables con los registrados en 2021.
La mejora en la percepción de riesgo se traduce en una reducción del costo de financiamiento y en un acceso más eficiente a los mercados de capital. Asimismo, favorece la obtención de condiciones más competitivas en futuras emisiones de deuda. En este sentido, la convergencia del EMBI hacia niveles más bajos valida la efectividad de la estrategia del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, orientada a fortalecer la resiliencia macroeconómica y consolidar la posición financiera de la nación en los mercados internacionales. (Gráfico 8).

¿Por qué han subido entonces las tasas de los TES?
La evolución de los rendimientos evidencia una dinámica diferenciada entre los mercados externo e interno. Como se aprecia en el gráfico 7, los bonos globales de referencia (Colom 2035) han presentado un comportamiento más favorable y estable, con una trayectoria descendente en sus rendimientos. En contraste, los títulos de deuda en moneda local (Coltes 2034) han registrado niveles más elevados y episodios de presión alcista.
Esta divergencia sugiere que el incremento de las tasas en el mercado doméstico no obedece a un deterioro en la percepción de riesgo soberano, sino que responde principalmente a factores idiosincráticos, como las expectativas de política monetaria, las condiciones de liquidez interna y la dinámica de la demanda por activos en moneda local. (Gráfico 9). EC

[*] Texto de la entrevista a Javier Andrés Cuéllar Sánchez, Director General de Crédito Público y Tesoro Nacional, realizada por Daniel Hernández Naranjo y publicada en el diario Portafolio el 10 de febrero de 2026 con el título: “Posiblemente la estrategia de deuda está comprando tiempo, pero hay que ver lo positivo”:
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