ENTENDER LO QUE SUCEDE ES ENCONTRAR LAS OPORTUNIDADES

MARÍA CLAUDIA LACOUTURE

presidenta ejecutiva Amcham Colombia

Julio 2025, Edición 375.

La llegada de Donald Trump al poder no debe verse solo como una amenaza, sino también como una coyuntura que, bien gestionada, puede significar oportunidades para Colombia, con motivos históricos y capacidad suficiente para adaptarse a los cambios en la política estadounidense y fortalecer su posición en el escenario global. Se requiere liderazgo, visión estratégica y una diplomacia pragmática que permita convertir los desafíos en ventajas competitivas.

SE HA DESATADO UN MAREMOTO GLOBAL CON EL REGRESO DEL PRESIDENTE DONALD TRUMP, con evidentes cambios políticos y económicos que sacuden los paradigmas existentes y que han desencadenado situaciones que obligan a analizar y replantear los modelos económicos, las alianzas y las posibilidades y que, al mismo tiempo, pueden representar tanto desafíos como oportunidades para Colombia, lo cual implica que debe posicionarse estratégicamente para beneficiarse de la nueva configuración del comercio internacional.  

Por ejemplo, al tener un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, Colombia tiene la posibilidad de incrementar sus exportaciones, la inversión mediante el friendshoring, el impulso a los sectores de energía y minería y crear las condiciones para multiplicar el turismo norteamericano en el país.

Tenemos que considerar que estamos frente a una coyuntura particular por el avance exponencial de la tecnología, la inminente transformación de las energías, el calentamiento global, la manipulación de la información, la inteligencia artificial, el internet de las cosas, la comunicación cuántica y la influencia social de las redes virtuales.

En un escenario tan particular y en circunstancias tan complejas, la presencia de un personaje disruptivo e impulsivo como Donald Trump transforma significativamente el panorama. Incluso antes de su posesión ya se observaban cambios: los conflictos en Europa y Oriente Medio comenzaron a experimentar alteraciones, mientras que sus socios comerciales se preparaban para enfrentar las amenazas proteccionistas que marcaron su campaña. No sólo ha cumplido estas promesas a cabalidad, sino que las ha intensificado, demostrando que el poder permite ejercer una presión aún mayor en favor de los propios intereses.

En el ámbito interno, su estrategia sigue alineada con la consigna de “Make America Great Again”, basada en fortalecer la seguridad, la prosperidad y el poderío estadounidense. A nivel internacional, esto se traduce en la contención de la creciente influencia china en todos los continentes, la reducción del histórico déficit comercial con diversas naciones, la represión de la migración ilegal y el tráfico de drogas, así como la drástica disminución de la cooperación exterior, ahora sujeta a condiciones estrictas y contraprestaciones específicas. (White House, 2025).

No hay dudas sobre la seriedad de estas advertencias. Sus principales socios comerciales, como México y Canadá, lo han constatado de primera mano; sus aliados tradicionales en Europa han sentido la presión; y sus adversarios, especialmente China, han enfrentado medidas contundentes.

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Al tener un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, Colombia tiene la posibilidad de incrementar sus exportaciones, la inversión mediante el friendshoring, el impulso a los sectores de energía y minería y crear las condiciones para multiplicar el turismo norteamericano en el país.

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En América Latina, todas las naciones, incluyendo Colombia, han sido testigos del alcance de su determinación. Colombia, de hecho, fue el primer país en poner a prueba su enfoque, y Trump no dudó en desplegar su poderío para dejar clara su disposición a utilizar todos los recursos disponibles para hacer valer sus políticas. (Cámara Colombo Americana, AmCham Colombia, 2025).

Las tensiones con terceros dejan espacios

En todas las confrontaciones comerciales que se avecinan Colombia podría beneficiarse. Una menor presencia de China, de México o de Canadá, abre opciones en sectores como la agroindustria y la manufactura, principalmente. Sin embargo, para aprovechar esta ventaja, Colombia debe mejorar su infraestructura, reducir costos logísticos y fortalecer la competitividad de sus empresas.

Los estadounidenses también esperan reducir la influencia china en el continente americano. En Colombia, a pesar del aumento de la inversión y de acuerdos del Gobierno con China, los empresarios nacionales siguen respaldando y priorizando la relación de beneficio mutuo con Estados Unidos.

El impacto del comercio chino es una preocupación mutua y un desafío compartido. Desde Colombia, el sector empresarial trabaja para enfrentar la competencia desleal y el comercio desbalanceado, pero se requiere el apoyo de Estados Unidos con tecnología y mejores prácticas para fortalecer la industria local y mantener a China al margen.

Colombia no debe depender de China a través de la Ruta de la Seda. Seguir este camino, como han hecho otras economías, aumentaría el riesgo de subordinación económica y tecnológica. Fortalecer la alianza con Estados Unidos es clave para preservar la autonomía y estabilidad del país.

La cooperación con Estados Unidos es clave para contrarrestar la expansión china en infraestructura, IA, tecnología en la nube y energía. Empresas estadounidenses ya invierten en estos sectores en Colombia, generando empleo y modernización. La competencia desleal de China amenaza su estabilidad, por lo que es vital proteger estas inversiones estratégicas.

Momento para el friendshoring

El Friendshoring se ha convertido en una tendencia global que busca acercar la producción a los mercados aliados y cerca de los consumidores para reducir costos de transporte y evitar riesgos en la cadena de suministro. La política de ‘America First’ de Trump ha incentivado a muchas empresas estadounidenses a buscar socios comerciales más cercanos, lo que podría favorecer a Colombia como destino de inversión.

Colombia cuenta con una ubicación geoestratégica privilegiada, acceso a dos océanos, zonas francas y acuerdos comerciales que facilitan el comercio con Estados Unidos. Si el país refuerza su seguridad jurídica, hace más eficiente su administración pública y mejora la infraestructura y competitividad por sectores con oportunidades podría convertirse en un centro clave para la manufactura, la tecnología y la tercerización de servicios (BPO). La llegada de nuevas empresas estadounidenses crearía empleo y facilitaría las transferencias tecnológicas que potenciarían la economía local.

Trump ha expresado su apoyo a la expansión de la industria de combustibles fósiles y la reducción de regulaciones ambientales en Estados Unidos. Esta postura podría influir en la demanda de petróleo y carbón colombiano, dos de los principales productos de exportación del país. Con la posibilidad de que Estados Unidos reduzca las restricciones a la importación de estos recursos, Colombia podría ver un incremento en sus exportaciones energéticas, fortaleciendo su balanza comercial.

Sin embargo, esta situación también plantea desafíos, ya que la transición global hacia energías renovables sigue en marcha. Colombia debe equilibrar su apuesta por los combustibles fósiles con la promoción de energías limpias, lo que podría atraer inversión extranjera en proyectos de energía solar y eólica, sectores en los que el país tiene un gran potencial de crecimiento. Pero también abre oportunidades en sectores relacionados con la manufactura, textiles y confecciones, salud y, sobre todo, en el sector agrícola.

Si Colombia refuerza su seguridad, moderniza su infraestructura turística y mejora la conectividad aérea, podría captar una mayor cantidad de visitantes estadounidenses que buscan nuevos destinos en la región. Además, la posible reducción de restricciones de visado para ciudadanos de Estados Unidos podría facilitar el incremento del turismo y la inversión en este sector.

Narcotráfico, migración y cooperación

La administración Trump ha mantenido un enfoque de “mano dura” contra el narcotráfico, lo que podría traducirse en una renovada cooperación bilateral con Colombia en la erradicación de cultivos ilícitos y el combate a las organizaciones criminales. Esto podría representar un aumento en el apoyo financiero y técnico por parte de Estados Unidos, siempre que Colombia demuestre compromiso con la reducción de los cultivos, la interdicción de drogas y el fortalecimiento de la seguridad en las zonas más afectadas.

Colombia es un aliado estratégico de Estados Unidos en la región y la política de Trump podría llevar a un refuerzo del apoyo militar, especialmente en la lucha contra grupos armados ilegales y el control de fronteras. Esto podría traducirse en un incremento en la asistencia en inteligencia, equipamiento y entrenamiento de las Fuerzas Armadas colombianas. No obstante, es fundamental que Colombia maneje esta relación con equilibrio para evitar tensiones con otros actores internacionales y garantizar su soberanía.

Para Colombia la migración tiene dos componentes principales: por un lado, retiene en su territorio una enorme población de venezolanos que si no encuentran cómo subsistir intentarán el camino hacia el norte. Por otro lado, están los colombianos que buscan nuevas oportunidades y los nacionales que son deportados, lo cual representa un desafío importante pero también una oportunidad para fortalecer su relación con la diáspora, incentivar las oportunidades, el retorno de talento y capitalizar el envío de remesas como un motor de crecimiento económico.

Con el endurecimiento de las políticas migratorias miles de colombianos en situación irregular se verán afectados, lo cual podría impactar sobre las remesas, aunque también se incrementaría el envío de las mismas ante el temor de deportaciones, lo que fortalecería temporalmente la economía en algunos sectores.

Colombia podría aprovechar la coyuntura para promover el regreso de miles de profesionales y emprendedores que se encuentran en el exterior, creando incentivos fiscales y programas de empleo dirigidos a colombianos que retornen con experiencia internacional. Sectores como tecnología, finanzas, investigación y educación se verían beneficiados con la llegada de talento altamente calificado.

También se podría facilitar el acceso a créditos, capital semilla y beneficios tributarios para quienes deseen iniciar negocios en Colombia tras su experiencia en Estados Unidos. Esto permitiría que la diáspora contribuya a la innovación y al desarrollo económico, para lo cual se requiere reducir la burocracia en la homologación de estudios y convalidar la experiencia laboral para facilitar la reincorporación de profesionales en sectores estratégicos.

Países como India y China han tenido experiencias interesantes en este sentido, implementando estrategias para atraer a sus ciudadanos de vuelta con incentivos para invertir en industrias clave. Colombia podría aprender de estos modelos para aprovechar la fuga de talento que ha experimentado en los últimos años.

Dejar de ver una amenaza

La actual coyuntura obliga a preguntarnos cuál debe ser la estrategia a adoptar, a partir de las tres opciones posibles: confrontarlos y llevar el país a la crisis; dejar que ruede el balón y vamos haciendo ajustes que nos mantengan a salvo; o aprovechamos decididamente las oportunidades que se abren en el nuevo contexto mundial, afianzamos la relación estratégica con Estados Unidos, utilizamos a nuestro favor que no tenemos superávit comercial con ellos, que está vigente un acuerdo de libre comercio y que somos una pieza fundamental para el control de migrantes y el control de la producción y distribución de estupefacientes. No hay que ser muy inteligentes para saber cuál es el camino.

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Los estadounidenses también esperan reducir la influencia china en el continente americano. En Colombia, a pesar del aumento de la inversión y de acuerdos del Gobierno con China, los empresarios siguen respaldando y priorizando la relación de beneficio mutuo con Estados Unidos.

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Mantener una actitud de confrontación pone en riesgo la estabilidad nacional y compromete el desarrollo económico, una actitud pasiva poco servirá con una contraparte que va a demandar acciones y exigir resultados más temprano que tarde. Nos queda la opción de las oportunidades, al margen de las ideologías y los populismos, que es lo que menos le importa a Trump. Al gobernante estadounidense solo le importa que en los resultados se reflejen sus intereses.

El Gobierno del presidente Gustavo Petro tiene la oportunidad de fortalecer la relación con Estados Unidos en beneficio del país, posicionándose estratégicamente en la coyuntura actual y articulando acciones con el sector privado y los actores internacionales.

Colombia debe abordar la crisis en la relación con Estados Unidos con una estrategia diplomática, pragmática y equilibrada, que priorice sus intereses nacionales sin comprometer su acceso a beneficios estratégicos, debe fortalecer la comunicación bilateral con Washington para evitar que la relación se deteriore irreparablemente, gestionar reuniones de alto nivel para aclarar posturas y buscar puntos de convergencia, evitar declaraciones públicas que aumenten la tensión y priorizar canales diplomáticos discretos.

Debe abstenerse de comprometer la seguridad y la estabilidad económica por posturas ideológicas innecesarias que puedan cerrar puertas y en su lugar impulsar reformas económicas y políticas que reduzcan la vulnerabilidad del país e incentiven la certidumbre de que el país es un destino confiable para invertir y diversificar la economía.

Tanto el sector público como el privado tienen que actuar con rapidez y pragmatismo para minimizar los efectos negativos de la crisis y encontrar oportunidades de crecimiento en nuevos mercados y sectores. Una ruptura con Estados Unidos debilitará la inversión, el comercio y la cooperación en seguridad, en momentos en que lo que necesitamos es ponernos al día con los pendientes, como la falta de infraestructura y de seguridad, la equidad y la inclusión. La mejor opción es la de aprovechar las oportunidades.

Y también hay que diversificar las alianzas, explorar mayores relaciones comerciales y políticas con la Unión Europea, Asia y otros actores clave para reducir la dependencia de Estados Unidos, fortalecer la integración regional en América Latina, mantener una posición soberana en temas sensibles, pero con una narrativa que permita la cooperación sin sometimiento.

Momento vulnerable

Es esencial insistir en un enfoque pragmático, donde el sector privado y otros actores clave jueguen un rol activo en preservar y fortalecer la relación bilateral. Más allá de la coyuntura política, la estabilidad económica y la competitividad de nuestro país dependen de mantener una relación sólida con su principal socio comercial.

Con este propósito, la Cámara Colombo Americana, AmCham Colombia, ha propuesto un plan de acción inmediato para proteger y fortalecer la relación bilateral, crear nuevas oportunidades, anticiparse a posibles tensiones y generar oportunidades de cooperación y crecimiento. (Cámara Colombo Americana, AmCham Colombia, 2025 )

El sector empresarial ha sido un jugador clave en la relación bilateral durante 200 años. Lo fue durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio, lo fue en los momentos de difícil coyuntura de orden público, en la construcción del Plan Colombia y siempre ha estado abierto y resuelto a participar en todas las propuestas productivas que ha planteado el Ejecutivo.

Hoy, más que nunca, el empresariado tiene la responsabilidad de tomar la vocería para mantener esta exitosa historia bilateral, fuente de crecimiento y cooperación. Los temas que hoy afectan esta relación requieren de acción inmediata y constante, basada en el diálogo, en la gestión y en la comunicación clara y constructiva, que logre minimizar el impacto de las diferencias ideológicas y políticas.

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Colombia es un aliado estratégico de Estados Unidos en la región y la política de Trump podría llevar a un refuerzo del apoyo militar, especialmente en la lucha contra grupos armados ilegales y el control de fronteras.

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Una relación de mutuo beneficio

Estados Unidos es el principal socio comercial de Colombia, con una relación estratégica que se refleja en un superávit en la balanza comercial y en la presencia de más de 650 empresas estadounidenses en el país. En 2024 la inversión extranjera directa (IED) de Estados Unidos en Colombia alcanzó los USD 5.508 millones, representando el 39 % del total de la IED y registrando un crecimiento del 1,1 %, a pesar de que la inversión global cayó un 15,2 %, según cifras del Banco de la República. (Banco de la República, 2025). Estas inversiones han sido claves para la economía colombiana, impulsando la productividad y la generación de más de 150.000 empleos formales en sectores estratégicos.

Las empresas estadounidenses tienen una fuerte presencia en la economía colombiana, con participación en sectores estratégicos como el farmacéutico y salud (20 %), petróleo (28 %), energía y renovables (14 %), automotor (14 %), BPO (15 %), entretenimiento (6 %), carbón (50 %) y agroindustria (7 %). (Cámara Colombo Americana, Am- Cham Colombia, 2025)

Además, muchas compañías han establecido hubs regionales en Colombia, consolidando al país como un centro de operaciones para América Latina. Empresas como Johnson & Johnson, Cargill y 3M han reconocido la ventaja competitiva de operar desde Colombia, aprovechando su ubicación estratégica y el talento humano.

El comercio bilateral también fortalece la competitividad de las industrias estadounidenses. Productos colombianos como café, flores, frutas, textiles y autopartes abastecen mercados claves en Estados Unidos, reduciendo costos de producción y asegurando insumos esenciales. Por ejemplo, Colombia es el primer proveedor de flores, generando ingresos por más de USD 1.300 millones y sustentando miles de empleos en estados como Florida. De igual manera, el café colombiano es clave para empresas en California y Texas, impulsando la industria de bebidas y consumo masivo.

Además, el impacto del comercio y la inversión bilateral trasciende a pequeñas y medianas empresas estadounidenses. Colombia es un mercado prioritario para exportadores de maquinaria, tecnología y servicios, brindando oportunidades en sectores como infraestructura, tecnología y salud. La estabilidad del mercado colombiano es crucial para empresas con operaciones en estados como Texas, Florida y Georgia, donde sectores como el agrícola y el manufacturero dependen de insumos y exportaciones hacia Colombia.

Más allá del comercio y la inversión, el flujo de remesas desde Estados Unidos a Colombia es un componente vital de la economía. Actualmente, el 53 % de las remesas que recibe nuestro país provienen de Estados Unidos (Banco de la República, 2025), representando un pilar financiero para miles de hogares. Asimismo, el turismo estadounidense ha crecido, registrando más de 1.2 millones de visitantes al año, generando ingresos y empleo en sectores clave del país. (Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, MinCIT, 2025)

El turismo representa otra oportunidad de extraordinario potencial. Colombia podría consolidarse como un destino atractivo para turistas y nómadas digitales que buscan alternativas en América Latina. El país cuenta con una biodiversidad excepcional, playas caribeñas, ciudades históricas y una creciente oferta en turismo de naturaleza y aventura.

Transformemos los retos en oportunidades

AmCham Colombia identificó 144 partidas con ventaja comparativa revelada (VCR) frente a China, 43 frente a Canadá y 37 frente a México. Estos productos, pertenecientes a sectores como agroindustria, textiles, manufacturas, productos químicos, plásticos y bienes de valor agregado, destacan a Colombia como un proveedor competitivo para el mercado estadounidense.

El estudio de AmCham Colombia subraya que estas oportunidades no se limitan a unos pocos estados en Estados Unidos. En total 23 de ellos, incluidos mercados clave como Florida, Texas, California y Nueva York, muestran interés en adquirir productos colombianos. Estos estados, por su tamaño económico, cercanía geográfica y altos índices de consumo de bienes importados, ofrecen un amplio panorama para que las empresas colombianas amplíen su alcance y encuentren nichos de mercado en diversas regiones de Estados Unidos.

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Si el país refuerza su seguridad jurídica, hace más eficiente su administración pública y mejora la infraestructura y competitividad por sectores con oportunidades podría convertirse en un centro clave para la manufactura, la tecnología y la tercerización de servicios.

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Además, las oportunidades no se concentran exclusivamente en las regiones más industrializadas de Colombia. Aunque Antioquia, Bogotá, Valle del Cauca y Atlántico lideran en número de productos con VCR, cada departamento tiene potencial de exportación. Incluso regiones como Arauca, Caquetá, Casanare y Putumayo pueden diversificar su producción y competir en mercados internacionales con productos como cacao, frutas tropicales, aceites esenciales o derivados del petróleo.

Aunque frecuentemente se destaca la vecindad de México con Estados Unidos y las ventajas que esto ofrece, Colombia no queda rezagada. Con apenas dos horas y 25 minutos de vuelo hacia Estados Unidos, una mano de obra competitiva y una red de empresarios decididos a crecer, el país cuenta con factores clave para sobresalir en la región.

Para maximizar estas oportunidades, Colombia debe implementar estrategias que incluyan a todas las regiones, fortalezcan su infraestructura, impulsen la asociatividad, ofrezcan seguridad jurídica y económica y fomenten la innovación. Un enfoque clave será el desarrollo de parques industriales autosostenibles con suministro propio de energía y agua, bajo el modelo de nearshoring como servicio.

En el sector servicios, el país tiene un gran potencial para posicionarse como proveedor de soluciones digitales, outsourcing y tecnología avanzada, alineándose con las demandas de un mercado estadounidense en evolución. (Cámara Colombo Americana, AmCham Colombia, 2025)

Es bueno recordar que Colombia mantuvo una relación respetable y fructífera con la primera administración de Donald Trump. El reto ahora será construir acuerdos que combinen las prioridades de ambas naciones porque es más lo que nos une que lo que nos separa y el trabajo conjunto entre empresarios de ambos países será un puente de oro para aprovechar las oportunidades de beneficio mutuo.

Colombia afronta una vulnerabilidad limitada, ya que no exporta significativamente bienes sensibles. Además, el Tratado de Libre Comercio entre ambos países ofrece un marco jurídico que protege de barreras unilaterales, garantizando estabilidad en el comercio y la inversión, incluso ante tensiones políticas entre los presidentes Trump y Petro.

ANÁLISIS DOFA

FORTALEZAS

  • Relación comercial sólida y estable con Estados Unidos, respaldada por un acuerdo comercial estratégico que favorece a ambos países.
  • Superávit de balanza comercial de Estados Unidos frente a Colombia, lo que refleja un comercio dinámico y constante.
  • Presencia de más de 650 empresas estadounidenses en sectores estratégicos como farmacéutico (20 %), petróleo (28 %), energía (14 %), automotriz (14 %), BPO (15 %), carbón (50 %), entretenimiento (6 %) y agroindustria (7 %).
  • Papel estratégico de Colombia en la seguridad regional y en la lucha contra el narcotráfico, reforzando su relevancia en la agenda bilateral.
  • Relevancia de Colombia en la contención de migración venezolana, más de 2.5 millones de migrantes acogidos, aliviando presión migratoria en Estados Unidos.
  • Turismo y remesas como pilares económicos, representando el 53 % del total de remesas recibidas en Colombia.
  • Fuerte relación entre empresas de Estados Unidos en Colombia y congresistas de Estados Unidos, facilitando interlocución en temas comerciales y legislativos.

OPORTUNIDADES

  • Fortalecimiento de alianzas entre el sector privado colombiano y el estadounidense para impulsar inversiones y expansión de negocios.
  • Exploración de nuevas áreas de inversión y comercio como productos agrícolas no estratégicos, energías renovables y minerales críticos secundarios, textiles, construcción, BPO, y turismo.
  • Mayor articulación entre empresas de Estados Unidos en Colombia y sus casas matrices para incidir en políticas que refuercen la relación bilateral.
  • Apertura de canales de diálogo entre el Congreso de Estados Unidos y Colombia para mejorar la cooperación en temas estratégicos.
  • Reconfiguración de cadenas de suministro globales, necesidad de satélites para complementar a Estados Unidos, lo que podría favorecer a Colombia como destino de inversión y producción.
  • Desarrollo de mecanismos de cooperación en seguridad y migración, a través de actores independientes como empresas, alcaldes y gobernadores evitando la dependencia exclusiva del Gobierno.
  • Reposicionamiento de Colombia como país solución que aporta a los objetivos de hacer de Estados Unidos una nación más próspera, segura y con más poder.

AMENAZAS

  • Tensiones entre el gobierno colombiano y Estados Unidos que pueden afectar acuerdos comerciales, programas de cooperación e inversión.
  • Riesgo de descertificación de Colombia por diferencias en políticas antidrogas, lo que impactaría la cooperación bilateral y las relaciones comerciales.
  • Por primera vez desde que hay datos, los colombianos tienen mucha mejor imagen de China (50 % aprueba – 35 % desaprueba) que de Estados Unidos (39 % aprueba – 54 % desaprueba).
  • Uso de barreras comerciales y aranceles como herramienta de presión política, afectando sectores clave de la economía colombiana.
  • Competencia con otros países de la región para atraer inversión y cooperación estadounidense, lo que podría reducir el papel de Colombia como socio prioritario.
  • Diferencias en la agenda de seguridad y lucha contra el narcotráfico, que pueden generar fricciones en la relación bilateral.
  • Posible alejamiento de Estados Unidos en favor de otros aliados estratégicos, debido a un estrechamiento de lazos comerciales y diplomáticos de Colombia con países como China.
  • Algunas decisiones recientes del gobierno colombiano han generado reacciones en el Congreso de Estados Unidos, lo que resalta la importancia de fortalecer los espacios de diálogo y mantener una interlocución fluida para preservar el respaldo bipartidista.
  • Persistencia de barreras comerciales y disputas regulatorias en sectores clave, como las investigaciones por derechos compensatorios sobre la leche en polvo, etanol y maíz, así como las restricciones en el sector automotriz y el programa de chatarrización de camiones, lo que puede afectar el acceso de productos colombianos al mercado estadounidense.

DEBILIDADES

  • Falta de una estrategia diplomática, unificada y estructurada para fortalecer el relacionamiento con actores clave en Estados Unidos, incluyendo al Congreso, al sector privado y a las entidades multilaterales.
  • Inestabilidad política en Colombia, lo que ha generado incertidumbre para inversionistas extranjeros y ha deteriorado la imagen del país.
  • Reducción de la presencia activa de Colombia en Washington, lo que requiere fortalecer la estrategia diplomática y comercial para consolidar la relación bilateral.
  • Falta de coordinación entre el Gobierno Nacional, gobiernos locales y sector privado en temas como comercio, inversión, seguridad y migración.
  • Reducción del bipartidismo en el Congreso de Estados Unidos, afectando la capacidad de Colombia para mantener relaciones con ambos partidos.
  • Dependencia comercial de Estados Unidos, con falta de diversificación de mercados, lo que aumenta la vulnerabilidad ante cambios en la política estadounidense.
  • Débil promoción de la imagen de Colombia como aliado estratégico más allá del comercio, limitando su capacidad de incidencia en la toma de decisiones clave en Washington.

CONCLUSIONES

  • Indispensable fortalecer la presencia y el diálogo con Estados Unidos mediante una estrategia proactiva que involucre al sector privado, líderes políticos y sociedad civil para reforzar la confianza y estabilidad en la relación bilateral.
  • Comunicación unificada y adaptada a cada audiencia, evitando mensajes redundantes y maximizando el impacto en actores estratégicos.
  • El sector privado debe asumir un rol más activo en la diplomacia económica, fortaleciendo alianzas y generando nuevas oportunidades de inversión y comercio. Además, es fundamental desarrollar o fortalecer programas con impacto social dirigidos a colombianos vulnerables y migrantes.
  • Colombia debe consolidar su papel geopolítico en seguridad, migración y lucha contra el narcotráfico, promoviendo su importancia como socio clave para Estados Unidos en la estabilidad regional. Esto debe lograrse a través de actores independientes que complementen las acciones del Gobierno, como alcaldes, gobernadores y congresistas.
  • La relación bilateral enfrenta desafíos que deben gestionarse con pragmatismo y diplomacia, como la incertidumbre política en ambos países, tensiones comerciales y competencia con socios estratégicos en la región.
  • Reforzar su posicionamiento e impulsar una campaña que comunique y genere conocimiento sobre la estrategia bilateral para mantener su relevancia ante Estados Unidos.

PLAN DE ACCIÓN

Estructurar un plan estratégico que unifique mensajes, identifique interlocutores clave y defina acciones concretas para maximizar el impacto de las acciones en Estados Unidos debe incluir, entre otros:

  • Narrativa estratégica: desarrollo de mensajes clave adaptados a cada audiencia, con contenido para medios, videos y campañas de comunicación.
  • Impacto y responsabilidad de un rompimiento: construcción de una narrativa específica para Colombia sobre las implicaciones económicas, políticas y estratégicas de una ruptura con Estados Unidos.
  • Interlocutores clave: identificación de actores prioritarios incluyendo tomadores de decisión, Congreso, Gobierno y sector privado de ambos países, agencias multilaterales, centros de pensamiento y embajadas, entre otros.
  • Acciones concretas: planificación de acciones estratégicas que incluya misiones, eventos, foros, campañas, etc. Es momento para la reflexión y el pragmatismo, priorizando una relación bilateral estable y constructiva que permita aprovechar las oportunidades estratégicas en beneficio del país. EC

Referencias Bibliográficas

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  • White House. (Marzo de 2025). The White House. Obtenido de https://www.whitehouse.gov/.

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