PORCICULTURA EN EL MERCADO GLOBAL
JEFFREY FAJARDO LÓPEZ
presidente ejecutivo de Porkcolombia
Diciembre 2025, Edición 378.
Desde la desgravación del TLC con Estados Unidos, la porcicultura colombiana enfrenta importaciones a costo reducido y proveedores altamente eficientes. Lejos de desacelerarse, respondió con integración productiva, expansión de infraestructura y un aumento récord en producción y consumo, fortaleciendo su posición en un entorno global abierto.
LA PORCICULTURA ES UNA DE LAS ACTIVIDADES DE MAYOR IMPORTANCIA DEL AGRO COLOMBIANO Y DE LA ECONOMÍA NACIONAL al sobresalir por su crecimiento continuo en producción, consumo per cápita, sostenibilidad, valor agregado, participación en el Producto Interno Bruto y aporte a la generación de empleo y, especialmente, por la forma como enfrenta los grandes desafíos de los mercados con resultados positivos para sus productores.
Esta actividad tiene presencia en 22 departamentos y en cinco de ellos se concentra el 90 % de la actividad productiva: Antioquia, Cundinamarca, Valle del Cauca, Meta y Risaralda. En el 2023 su valor como agroindustria de ganado, de acuerdo con el Dane, fue de $21 billones y su participación es del 0,48 % en el valor agregado nacional, 2,7 % en el valor del sector agropecuario y 15,3 % en el sector pecuario.
El 2024 fue un año récord en la porcicultura colombiana, pues en este periodo alcanzó una producción de 609.000 toneladas y un crecimiento del 7,8 %, lo que representó 44.000 toneladas adicionales con respecto al 2023, siguiendo con la tendencia alcista que registra el sector en los último 15 años.


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La porcicultura tiene presencia en 22 departamentos y en cinco de ellos se concentra el 90 % de la actividad productiva.
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El país enfrentó grandes desafíos en materia económica en el 2024 como alta inflación, bajo crecimiento económico, desempleo de dos dígitos con efecto final en el gasto de los hogares, entre otros, y, sin embargo, gracias a la tecnificación, productividad, integración y formalización de la porcicultura nacional se registraron resultados históricos en producción, comercialización, consumo per cápita y mayor valor agregado. Esto le permitió ser la carne de menor incremento de precios al consumidor, tener una participación del producto nacional en mercado total del 80 % y continuar con la tendencia al alza en el valor de la producción en términos corrientes y, lo más importante, en términos constantes, todo lo cual se refleja en los ingresos de los porcicultores y en mejorar los términos de intercambio.
La estabilidad en la comercialización fue otro de los resultados económicos destacados en la porcicultura colombiana y se viene presentando en lo corrido de la década, gracias a que cada vez más empresas del sector están planeando su crecimiento con base en el diseño de estrategias hacia ese objetivo.
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Producto de la tecnificación, inversión en transformación, generación de valor agregado y sostenibilidad ambiental, la carne de cerdo se ha posicionado como una de las favoritas, aumentándo el consumo en 10 kilos al pasar de 4.8 el 2010 a 14.7 kilos per cápita en el 2024.
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Aplicando el primer pilar estratégico del sector que es el ‘crecimiento ordenado de la producción’, la oferta nacional es cada vez menos estacional y las sinergias e integraciones aumentan cada día, permitiendo tener mayor presencia de empresas con venta directa al consumidor, formalización en la comercialización y producto con valor agregado. (Gráfico 1)
La competencia es cada vez más intensa con el producto importado, siendo otra de las condiciones del mercado que determinó la comercialización de la producción nacional. Al ingreso estable del producto se le agregó la puesta en marcha de estrategias de comercialización, venta directa al consumidor y ajustes en las presentaciones del producto, lo que permite concluir el interés de tener mayor presencia en el mercado nacional y cerrar con un consumo de cerca de 16 kilos per cápita en 2025, siendo la proteína animal que más registró aumento de kilos de consumo y seguir resaltando el papel protagónico de la porcicultura en la economía por la sostenibilidad en su crecimiento.
Producción nacional 2010-2024
La producción nacional de carne de cerdo creció a una tasa promedio anual de 8,1 %, al pasar de 195.000 toneladas en el 2010 a 609.000 toneladas en el 2024; destacándose el crecimiento del 5,8 % en el 2020, siendo el único sector de proteína animal que registró variación positiva en el año más crítico de la economía nacional y del entorno internacional por la llegada del covid-19 y en el 2021, cuando el país se paralizó durante casi dos meses por cuenta de las protestas sociales que limitaron la movilización y el desarrollo de las actividades productivas.
El crecimiento del sector se refleja en la mayor importancia que tiene el valor agregado nacional; sobre el particular, con el Dane se determinó el valor de la producción agroindustrial de ganado porcino para el periodo 2021- 2023, que incluye la fase pecuaria (producción en granja) y la primera fase de transformación industrial, que corresponde al beneficio y producción de carne en canal. Como resultado final se obtuvo que $20.71 billones es el valor de la producción agroindustrial de ganado porcino en el 2023, duplicando su valor frente al del 2019.
La porcicultura registra un crecimiento continuo desde el 2010 pero no al mismo ritmo en todo el periodo. En los últimos seis años aumentó la producción en 165.737 toneladas, a una tasa promedio del 6,8 %, superior a la del sector agropecuario y a la del PIB total que equivale al 2,8 %, bajo un escenario de mayor competencia con producto importado, crisis en los mercados por la pandemia de covid en 2020, bloqueo de la producción por el paro nacional en el 2021, costos históricos en el 2022 debido a la guerra entre Rusia y Ucrania y el desafío inflacionario junto con un cambio en el modelo de gobierno desde el 2022. En ese contexto se destaca como una de las principales actividades agropecuarias del país y nos permite concluir que Colombia es un país porcícola.
Entre 2010 y 2016 la tasa de crecimiento fue superior especialmente por no tener competencia con el producto importado. Así, luego de la culminación del proceso de desgravación del arancel a las importaciones de carne de cerdo proveniente de Estados Unidos, en 2017 la industria porcicola colombiana empezó a enfrentar un desafío de competitividad que la carne bovina y la avicultura no enfrentaron, desafío encarado bajo el cumplimiento de requisitos ambientales, de inocuidad, bienestar animal, sanitarios y formalización en la comercialización, entre otros, que hoy en día hacen destacable la actividad productiva en el sector y le permiten seguir haciendo frente a la competencia que implica la carne de cerdo importada. (Cuadro 1).

En el 2024, con base en el último reporte del USDA de producción mundial, Colombia ocupó el puesto 16 con una participación del 0,5 %. En Latinoamérica nuestro país es el cuarto productor después de Brasil, México y Argentina.
Otro punto destacable de la porcicultura colombiana es el hecho de que el crecimiento en producción se acompaña con inversión 100 % privada y generación de valor agregado e impacto socioeconómico en las zonas de producción y del país en general. Los porcicultores y miembros de la cadena triplicaron la infraestructura de transformación (beneficio, desposte y acondicionamiento) y el país pasó de una capacidad de 2.5 millones de cabezas en el 2010 a 6.2 millones en el 2025, mostrando un crecimiento del 147,8 % en el periodo. (Gráfico 2).

Colombia, un país porcícola
El aumento continuo de la oferta nacional con mayor valor permite concluir que Colombia es un país porcícola cuya generación de valor agregado supera al del café, las flores, el arroz, entre otros destacados sectores del agro colombiano, y solamente es superado hoy en día por la industria láctea y la industria avícola.
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La estabilidad en la comercialización fue un resultado destacado en la porcicultura colombiana gracias a que cada vez más empresas del sector están planeando su crecimiento con base en el diseño de estrategias hacia ese objetivo.
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- La porcicultura colombiana registra la mayor tasa de crecimiento del PIB agropecuario en términos reales.
- En los últimos cinco años se ha convertido en la carne con menor variación de los precios al consumidor, aportando a la seguridad alimentaria del país y contribuyendo al consumo de proteína en todos los grupos de población.
- La competencia directa con producto importado ha impulsado el crecimiento con transformación en granja, generación de valor agregado, integración de eslabones y venta al consumidor.
- A la fecha en el sector agropecuario no se tiene un sector con crecimiento bajo el escenario de competencia directa (con cero por ciento de arancel) con producto importado.
- El aumento de la oferta interna está acompañado con mayor valor financiero para los porcicultores, es decir, los resultados de crecimiento en el valor de producción y de los términos de intercambio se traducen en mejor nivel de ingresos para los porcicultores y valor de su producción.
De acuerdo con el Dane, el valor de la producción agroindustrial de la carne de cerdo en el periodo 2010 a 2024, aumentó en 592 %, incrementando su valor en $20.6 billones. (Gráfico 3).

- Ganador en aumento del consumo de proteína animal en el país, liderado por producción nacional.
- Producto de la tecnificación, inversión en transformación, generación de valor agregado y sostenibilidad ambiental, la carne de cerdo se ha posicionado como una de las favoritas, aumentándo el consumo en 10 kilos al pasar de 4.8 el 2010 a 14.7 kilos per cápita en el 2024. (Gráfico 4).

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La mayor competencia con el producto importado lo enfrenta la producción nacional con tecnificación de la cadena productiva, en especial en infraestructura de beneficio, producción o maquila de su alimento balanceado, comercialización de sus productos a través de puntos propios y generación de un mayor valor agregado.
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Otro factor de éxito del sector es su planeación estratégica 2020-2030, proceso liderado por la Asociación Porkcolombia y que contó con la participación de los porcicultores de todo el país y demás miembros de la cadena porcícola. En este proceso se acordaron siete objetivos estratégicos con horizonte a 2030: el crecimiento ordenado de la producción, comercialización, promover el consumo, seguir avanzando en productividad e inocuidad, la sanidad, la sostenibilidad y continuar aportando resultados en formalización y lucha contra la ilegalidad.
Para el efecto definimos 13 macroproyectos, que se convirtieron en los lineamientos básicos que han permitido que la porcicultura arroje resultados positivos, incluso en años de dificultades históricas como las que enfrentamos en 2020 y 2021y lo desafíos económicos del 2024 y perspectivas 2026-2030.
TLC Estados Unidos – Colombia: desgravación doble vía
El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos, entró en vigencia el 12 de mayo del 2012, aunque las negociaciones se llevaron a cabo entre 2004 y 2006. El Tratado marcó un hito en las relaciones de los dos países, al eliminar progresivamente los aranceles para la mayoría de los bienes y servicios, en especial para los sectores agropecuarios, lo que generó toda clase de estrategias para poder competir con un gran productor mundial.
Como se señaló antes, para la porcicultura este tratado tuvo efectos de doble vía. Por un lado, la desgravación gradual en cinco años de las importaciones de carne de cerdo impactó en la producción nacional al obligar a la industria nacional a competir directamente con el tercer mayor productor y primer exportador de carne de cerdo a nivel mundial y, por otro lado, en paralelo se aumentaba cada año el acceso a un mayor volumen con menor costo de maíz amarillo, soya y la torta de soya, materias primas esenciales para la elaboración del alimento balanceado que es el principal insumo de producción.
El sector porcícola fue el menos favorecido en lo que respecta a las condiciones de competencia que se acordaron en el TLC con Estados Unidos, tercer productor mundial de carne de cerdo, debido a que se estableció un periodo corto de desgravación de solo de cinco años, sin contingentes, a diferencia de la carne de pollo cuyo periodo fue de 19 años y la carne de res 10 años.
En porcicultura se partió de un arancel base del 30 % para las partidas asociadas a carne congelada y refrigerada junto a embutidos (160241 y 160242), que se denominaron “primer grupo, para el caso de las partidas 020630, 020641, 021011, 02090090, 160249 “segundo grupo”, se partió de un arancel base de 20 %, e implicó un descuento de 4 % por año y la partida de tocino sin partes magras se desgravó inmediatamente, desde la entrada en vigor del TLC.
El aumento de la oferta de producto importado con menor arancel y, por ende, menor costo de importación, incidió en que las importaciones de carne de cerdo y subproductos pasaran de 36.692 toneladas en el 2012 a 165.806 toneladas en el 2024, registrando un aumento de 129.000 toneladas en el periodo y una tasa de crecimiento del 351,9 % muy por encima del ritmo de la producción nacional que se sitúa en 150,4 % para el mismo periodo. (Gráfico 5).


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En el 2024, con base en el último reporte del USDA de producción mundial, Colombia ocupó el puesto 16 con una participación del 0,5 %. Y en Latinoamérica Colombia es el cuarto productor después de Brasil, México y Argentina.
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Es importante destacar que desde el 2012 la porcicultura viene enfrentando una mayor competencia con producto importado no solo de Estados Unidos, sino también de Chile, Canadá y la Unión Europea; es decir, se compite con las grandes ligas de la porcicultura mundial y el producto que ingresa en su mayoría son cortes de carne de cerdo en un 93 % y el saldo corresponde a subproductos.
En promedio, el principal origen de las importaciones es Estados Unidos, con una participación del 72 %, le sigue Canadá que desde 2023 se posicionó como el segundo proveedor, desplazando a Chile tras la finalización del periodo de desgravación arancelaria en 2022, con una participación del 15 %, tercero es Chile con el 10 % y por último está la Unión Europea con el 3 %.
La mayor competencia con el producto importado lo enfrenta la producción nacional con transformación productiva y comercial, inversión por cuenta propia, en tecnificación de la cadena productiva, en especial en infraestructura de beneficio, producción o maquila de su alimento balanceado, comercialización de sus productos a través de puntos propios y generación de un mayor valor agregado para los consumidores y también con la puesta en marcha de integraciones horizontales y verticales para extender sus actividades a otros eslabones de la cadena.
Otro aporte importante para el sector, como resultado del TLC con Estados Unidos, fue la posibilidad de contar con materia prima más económica. El principal insumo en porcicultura es el alimento balanceado que participa en promedio entre un 70 % a 75 % en la canasta de los costos de producción.
El alimento balanceado es un producto elaborado con base en maíz, fríjol soya y torta de soya que ante la mínima producción nacional deben ser importados en su totalidad, siendo Estados Unidos el único origen en los últimos años. Lo anterior hace que la porcicultura colombiana sea dependiente no solo de las condiciones de los mercados internacionales de éstos commodities, sino también del comportamiento de la tasa de cambio y del petróleo por el impacto en fletes y gastos portuarios, entre otros.
Para estas materias primas, se acordó que el ingreso del fríjol soya y la torta de soya tenga cero por ciento de arancel y para maíz se estableció un contingente por diez años y la desgravación partió de un arancel del 25 %. Desde el 2023 ingresa maíz americano sin ninguna restricción, cuyo destino principal es la industria de alimento balanceado y proteína animal.
Por el TLC con Estados Unidos se duplicó el volumen importado de estas tres materias primas al pasar de 4.1 millones de toneladas (MT) en el 2011 a 8.6 MT en el 2024, en donde maíz participa con el 75 %, torta con el 25 % y soya con el 5 %. En el periodo, las importaciones de maíz aumentaron en 138,5 %, las de torta de soya en 55,6 % y fríjol soya en 25,7 %.
El mayor volumen importado se realizó con un menor costo de producción, al tener más oferta y la compra sin restricción alguna como cupos, aranceles, contingentes, etc. En su conjunto, el costo CIF de las tres materias primas bajó US$250/t y analizando el costo de cada una, maíz registra la mayor caída en el costo con 26,9 %, torta de soya 8,4 % y frijol en 21 %. Este es uno de los principales incentivos para la mejora continua de la productividad en la porcicultura y generación de valor agregado de cara al consumidor final. (Gráfico 6).

Porcicultura 2030
La porcicultura colombiana continuará trabajando para consolidarse como una de las actividades agropecuarias de mayor importancia, enfocando sus actividades bajo el faro de la planeación estratégica que se enmarca en elementos de crecimiento ordenado de la producción, sanidad, inocuidad, sostenibilidad, sustitución de importaciones y fomento al consumo.
En materia de indicadores se estima que el consumo per cápita llegará a 18 kilos en 2030 con una participación de la producción nacional del 80 % para una oferta local de 800.000 toneladas y un beneficio de 8 millones de cabezas. De continuar la senda de desarrollo sectorial que nos hemos trazado, estaremos situando a la porcicultura como el principal sector agropecuario del país en la próxima década. (Gráfico 7). EC

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