LECTURA RECOMENDADA
BEETHOVEN HERRERA VALENCIA
Diciembre 2025, Edición 378.
EL PRESIDENTE QUE NO FUE: LA HISTORIA SILENCIADA DE GABRIEL TURBAY / OLGA L: GONZÁLEZ / UNIVERSIDAD DE LOS ANDES / 2025.

Gabriel Turbay, médico santandereano, logró escalar posiciones muy altas en el Estado colombiano y, pese a ser uno de los hombres más importantes de su generación, quedó sepultado en el olvido. Con solo 32 años fue ministro de Gobierno de Enrique Olaya Herrera y, más tarde, canciller de Alfonso López Pumarejo. Era hijo de inmigrantes libaneses que habían llegado a Colombia a finales del siglo XIX. Cuando Gabriel Turbay fue ministro de Gobierno, hizo reformas sustanciales para los colombianos y para la pacificación y democratización de la vida política, como la creación de la cédula de ciudadanía. Adelantó también reformas que buscaban asegurar el pluralismo político, como una ambiciosa reforma electoral que estableció el cociente para garantizar puestos a la oposición. Además, puso en marcha la Dirección de Intendencias y Comisarías y formuló un nuevo código para administrar la justicia y las cárceles (p. 65).
Una de las batallas que libró toda su vida fue la separación de los fueros de la Iglesia y el Estado, y recordaba que Colombia era el único país del mundo donde la Iglesia decidía sobre los asuntos matrimoniales y la administración de los cementerios. Por todo ello, propuso limitar la influencia de la Iglesia en la política y renegociar el Concordato, reivindicando la tradición liberal defensora de la libertad de cultos (p. 83).
Turbay expidió el Decreto 540 de 1934, que quitó a la Iglesia el monopolio sobre el registro civil, trasladándolo a las autoridades civiles. Además, promulgó el decreto que permitía a las autoridades civiles abrir investigaciones contra instituciones religiosas en caso de presentarse asuntos graves (p. 92). Por la acción de Turbay se logró el voto mayoritario del Congreso para reformar el Concordato, pero Alfonso López Pumarejo no la firmó, pues desde su primer gobierno había advertido que no era partidario de llevar este tema al debate público.
En el plano internacional, Gabriel Turbay fue nombrado embajador ante la Liga de las Naciones y propuso el reconocimiento de la URSS por Colombia, dada su importancia política y comercial. El 2 de julio de 1936, votó contra la invasión de Etiopía por Italia, sentando una voz de protesta en ese foro. Turbay proponía consolidar una organización internacional para frenar los impulsos fascistas en el mundo y una organización basada en principios de democracia, solidaridad y representación como requisito indispensable para la paz (p. 114).
Sostiene la autora que el racismo contra Turbay durante la campaña electoral fue concertado, amplio, violento y practicado por conservadores y por gaitanistas (p. 285), y que hubo intelectuales cercanos a Gaitán que probablemente influyeron mucho en la orientación tomada por su campaña (p. 285). Dice la autora en el prólogo del libro que “se urdió el complot contra su candidatura presidencial” y detalla el rol que tuvo Alfonso López Pumarejo en esa maquinación; además, califica de nada honroso el papel de Jorge Eliécer Gaitán en la elección de 1946, que definió para mal el destino del país.
Turbay era descendiente de inmigrantes libaneses que huyeron de la ocupación turca en su tierra. Pero la consigna xenófoba contra su candidatura era: “turco no”. Tras su derrota, Turbay se exilió en París, donde murió. Tras la exhaustiva investigación de la autora, basada en archivos periodísticos de la época y en los pocos libros existentes sobre el tema, resulta evidente que la verdadera y única razón de la campaña contra Turbay era su origen y su raza. EC
[1] Profesor Emérito de la Universidad Nacional y de las universidades Javeriana, Magdalena y Prime Business School. Asesor externo de la Contraloría Delegada para Economía y Finanzas. • Bejarano, Ramiro. “Incunable prematuro”. El Espectador, 5 de octubre de 2025. • De la Calle, Humberto. “Gabriel Turbay”. El Espectador, 12 de octubre de 2025. • González, Olga Lucía. El presidente que no fue. Universidad de los Andes, 2025.
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