COMPETIR SIN EXCUSAS
RODOLFO ENRIQUE ZEA
contralor delegado para comercio y desarrollo regional
Diciembre 2025, Edición 378.
Frente a una política arancelaria estadounidense más agresiva y un comercio global fragmentado, Colombia necesita una agenda integral: logística eficiente y digitalizada, estándares y trazabilidad de clase mundial, diplomacia comercial activa, financiamiento a exportadores, mayor valor agregado y seguridad jurídica. Sin esto, aumentan los riesgos y se pierden mercados.
EL COMERCIO EXTERIOR ES UNO DE LOS PILARES EN EL DESARROLLO ECONÓMICO porque permite ampliar mercados y suplir bienes y servicios que no se generan de manera eficiente en los países. En el caso colombiano, desde la apertura económica de 1990, se ha buscado diversificar nuestras exportaciones y mejorar nuestra competitividad, pero también se han generado desafíos para los diferentes sectores productivos de la economía nacional al enfrentar una mayor competencia.
Antes de 1990 Colombia mantenía una economía poco globalizada, con un modelo de industrialización por sustitución de importaciones y un sector exportador dominado por productos primarios como el café y el oro.
Con el inicio de la apertura durante el gobierno de César Gaviria se eliminaron restricciones a las importaciones y se promovió la competencia en los mercados globales. El objetivo fue modernizar la producción, mejorar la eficiencia y estimular las exportaciones.
Tras la apertura, el valor de las exportaciones colombianas ha crecido, pasando de niveles de US$10.201 millones en 1995 a US$24.387 millones en 2006 y a US$56.910 millones en 2022 (Departamento Nacional de Estadísticas, 2025), diversificando su oferta exportable, aunque los productos tradicionales, petróleo, carbón, oro y café, siguen siendo los líderes en las exportaciones y han mantenido su importancia. Por otra parte, en productos no tradicionales se ha impulsado la exportación de bienes manufacturados como textiles, calzado y muebles.
Evolución de la política de exportaciones en los planes de desarrollo
El cumplimiento de las metas de exportación en los planes nacionales de desarrollo (PND) entre 2002 y 2024 ha variado, pues se ha enfocado en la internacionalización, el aumento de exportaciones no minero-energéticas y la mejora de la eficiencia productiva. Si bien hubo periodos de crecimiento, también se han presentado desafíos como la volatilidad en precios de commodities y la baja demanda global, impactando negativamente las exportaciones de productos tradicionales.
En este marco, la política de exportaciones en los planes de desarrollo ha evolucionado con un énfasis creciente en la diversificación y la innovación, buscando disminuir gradualmente, la dependencia minero-energética en los últimos años.
- El Plan Nacional de Desarrollo 2002-2006: “Hacia un Estado Comunitario” se centró en la seguridad democrática como pilar fundamental para incentivar la inversión y el comercio. Se buscó garantizar la libre circulación de personas y mercancías para el transporte de carga, un factor clave para el intercambio comercial y el turismo. Se destacó el papel central del sector privado en la generación de riqueza y se promovió la inversión como motor de crecimiento económico. El plan mencionaba el potencial de recursos como las reservas de gas natural para impulsar las exportaciones.
- El Plan Nacional de Desarrollo 2006-2010: “Estado Comunitario: desarrollo para todos” continuó con las directrices del período anterior, profundizando en la consolidación de la seguridad y el desarrollo económico. Se planteó la necesidad de diversificar productos y mercados para aumentar la tasa de crecimiento de las exportaciones. Se buscó mejorar la competitividad de las pequeñas y medianas empresas (pymes) para que pudieran participar más activamente en el comercio exterior. Se consideró la implementación de políticas que incentivaran las exportaciones.


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El comercio exterior colombiano enfrenta un entorno internacional marcado por aranceles más altos, cadenas de valor tensas y una creciente competencia global. En este escenario, mejorar la logística, elevar estándares y fortalecer la diplomacia comercial es una necesidad estratégica.
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- El Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014: “Prosperidad para todos” puso el foco en la prosperidad social, la igualdad de oportunidades y la consolidación de la paz. El plan se propuso mejorar la infraestructura de transporte y los sistemas logísticos para reducir los costos de exportación e importación, con el fin de potenciar el comercio exterior. Se vinculó el crecimiento sostenible y la competitividad como pilares para lograr la prosperidad.
- El Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018: “Todos por un nuevo país” buscó consolidar un país en paz, equitativo y mejor educado tras los avances en las negociaciones de paz. Se estableció la meta de aumentar significativamente las exportaciones de bienes no minero-energéticos a US$30.000 millones. Se promocionó el turismo como un motor de crecimiento y empleo, con la meta de alcanzar US$6.000 millones en ingresos. Se incluyeron metas para aumentar la productividad de las empresas atendidas por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCIT).
- El Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022: “Pacto por Colombia, pacto por la equidad” se estructuró en torno a la legalidad, el emprendimiento y la equidad para lograr la inclusión social y productiva. Se centró la atención en la promoción de exportaciones no minero-energéticas y Pro- Colombia priorizó la promoción de estas exportaciones y la atracción de inversión extranjera directa. Se implementó una política de mayor foco estratégico en sectores y mercados con potencial para las exportaciones y diversificar la canasta exportadora. El MinCIT promovió herramientas y esfuerzos para el fomento exportador bajo la iniciativa “Colombia Exporta”.
- El Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026: “Colombia, potencia mundial de la vida” basa la política exportadora en la internacionalización y la producción sostenible. La política de comercio exterior busca impulsar la industrialización de productos colombianos e incorporarles valor agregado, fomentando las exportaciones no mineras. Se busca aprovechar la ventaja geográfica del país y estimular la reubicación de empresas para el comercio exterior. Se enfatiza el fortalecimiento de la innovación y la apuesta por la sostenibilidad en los bienes y servicios exportados. (Departamento Nacional de Planeación, 2025)
En resumen, la política de comercio exterior muestra una clara evolución que integra la seguridad y libre movilización, que se ha visto afectada en los últimos años, la mejora de infraestructura de transporte y logística, la diversificación de mercados, aunque seguimos dependiendo del comercio con Estados Unidos y la búsqueda y fomento de exportaciones de productos no minero energéticos, mejorando la competitividad, la equidad y la sostenibilidad como componentes claves.
El sector del turismo como generador de divisas también ha sido impulsado en este siglo, acompañado de la búsqueda de inversión extranjera y ha tenido un efecto positivo en la balanza cambiaría con el aumento de las remesas de los colombianos en el exterior.


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Un arancel que eleve el precio de bienes importados desde Colombia puede transmitirse parcialmente a la cesta de consumo de Estados Unidos —afectando productos específicos como ciertos alimentos y bienes de consumo— y contribuir a presiones inflacionarias sectoriales.
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Análisis de las cifras y sectores (2006-2024)
Teniendo presente el contexto anterior pasamos a analizar si los cambios en la política se han reflejado realmente en las cifras de exportación, para lo cual utilizaremos la información aportada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) agrupada en cuatro grandes grupos: 1. Agropecuarios, alimentos y bebidas; 2. Combustibles y productos de industrias extractivas; 3. Manufactura; y 4. Otros y se realizará un análisis del comportamiento en valores generados en millones de US$ y cantidades, así como su contribución al PIB.
En el gráfico 1 se puede observar cómo el valor de las exportaciones tiene un comportamiento fluctuante y su mejor momento, en el periodo de análisis, fue en 2012 y 2013 con US$59.880 millones y US$58.821 millones, respectivamente, jalonados principalmente por la industria extractiva y los altos precios del petróleo en ese momento, con niveles superiores a los US$100 el barril.
En el año 2024 las exportaciones totales tuvieron un valor de US$49.556 millones manteniéndose como líder el sector minero energético a pesar de la baja de los precios del petróleo y la política actual de disminuir la producción de combustibles fósiles.
En los últimos 19 años se puede concluir que en el 2024 se exportó, en valor, el doble de lo que se exportaba en el 2006 (US$24.510 millones)
La contribución a los ingresos por exportaciones de la industria extractiva y combustibles ha sido del 54 % en promedio, seguido por las manufacturas con el 23 % y los productos agropecuarios, alimentos y bebidas con el 18 %. Sin embargo, este sector muestra desde el 2020 un mejor comportamiento que el de las manufacturas, especialmente por el aumento de las exportaciones de café, banano, flores, aceite de palma, aguacate y carne y ganado en pie.
La contribución a los ingresos por exportaciones de la industria extractiva y combustibles ha sido del 54 % en promedio, seguido por las manufacturas con el 23 % y los productos agropecuarios, alimentos y bebidas con el 18 %. Sin embargo, este sector muestra desde el 2020 un mejor comportamiento que el de las manufacturas, especialmente por el aumento de las exportaciones de café, banano, flores, aceite de palma, aguacate y carne y ganado en pie.
Sector agropecuario
Las exportaciones del sector agropecuario, como se observa en el gráfico 2, muestran un auge entre 2017 y 2024, desde niveles de US$7.355 millones en 2013 a US$11.491 millones en 2024, con un crecimiento del 56 %, sin mostrar caídas durante la pandemia del covid, período en el que se afectaron la producción y las ventas de gran parte de la economía.
En cantidades, se supera en el año 2017 la barrera de los 5 millones de toneladas y en el 2022 se alcanza un máximo histórico de 5.8 millones de toneladas que caen a 5.2 millones para el 2023 y se recupera en el 2024. Lo anterior muestra como las políticas del sector agropecuario y su comercio internacional han tenido efectos positivos.
Combustibles y productos de industrias extractivas
Las exportaciones de los productos minero energéticos, como se observa en el gráfico 3, muestran un auge entre 2012 y 2014, luego del cual empiezan a tener una caída importante desde niveles de US$39.920 millones en 2013 a menos de la mitad de ese valor en 2016 para pasar a una recuperación que inicia desde el 2017 y llega a sus máximos en el 2022 con US$31.830 millones, con una caída puntual en el 2020, como consecuencia de las restricciones causadas por la pandemia del covid que afectaron la producción, logística, transporte y ventas a nivel mundial.
Sin embargo, en cantidades se viene observando una caída importante desde el 2017 desde niveles de 146 millones de toneladas a niveles de 97 millones en el 2024 que representan una disminución del 34 %.


Sector manufacturero
Las exportaciones del sector de manufactura, como se observa en el gráfico 4, han sido fluctuantes y muestra una gran recuperación después de 2020, año del covid, logrando exportaciones mejores que en prepandemia y niveles parecidos a los mejores años de este siglo con un valor de US$10.556 millones en 2024. Los principales productos que impulsaron esta recuperación fueron los plásticos, farmacéuticos, cosméticos y aseo, metalmecánica, puertas, ventanas de aluminio y otros materiales de construcción.

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Para preservar un comercio exterior vigoroso es necesario que los sectores público y privado trabajen en equipo, independientemente de las ideologías que se tengan y que se creen alternativas planificadas para diversificar productos y mercados.
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Participación de las exportaciones en el PIB
Desde 2006 las exportaciones colombianas han representado en promedio el 14 % del PIB y esta participación ha sido fluctuante con un mínimo del 11 % en el 2016 y 2020, año de la pandemia del covid, cuando la mayoría de los mercados estaban cerrados y máximos de alrededor del 17 % en el 2011 y 2022, en plena recuperación postpandemia (Banco Mundial, 2025), (Departamento Nacional de Estadísticas, 2025).
El sector agropecuario ha mostrado buenos resultados a partir de 2019, mientras que el sector minero energético ha disminuido en valor y cantidades y la manufactura sólo ha tenido una leve recuperación a partir de 2021.
Una de las políticas más importantes para diversificar nuestras exportaciones es realizar diplomacia fitosanitaria y sanitaria para aumentar las admisibilidades de productos colombianos en el mundo. Desde el 2018 se ha logrado que se acepten más de 108 bienes en diferentes países, según cifras del Departamento Nacional de Planeación en el portal de Sinergia (Departamento Nacional de Planeación, 2024).

Efectos de la política arancelaria de Estados Unidos
La política de apertura de 1990 impulsó la negociación de acuerdos de promoción comercial. El acuerdo más relevante es el firmado con EE.UU. el 15 de mayo de 2012, dado que este país es el principal socio comercial de Colombia, absorbiendo entre el 25 % y el 40 % de las exportaciones colombianas, en gran parte de este siglo, como se observa en el gráfico 6 (Departamento Nacional de Estadísticas, 2025).

El acuerdo eliminó o redujo significativamente la mayoría de los aranceles en el comercio bilateral. En el caso de los productos industriales, cerca del 80 % de las exportaciones colombianas ingresaron a Estados Unidos libres de aranceles desde el primer día. Este beneficio incluyó sectores estratégicos como textiles, confecciones y calzado, fundamentales para la economía nacional.
En el sector agrícola, productos tradicionales como café, banano y flores mantuvieron un acceso preferencial sin aranceles. No obstante, otros bienes sensibles, como lácteos y carnes, quedaron sujetos a períodos de desgravación de hasta 10 años y cumplimiento de admisibilidades fitosanitarias.
Por el lado de las importaciones, Colombia eliminó de inmediato los aranceles para el 70 % de los bienes industriales estadounidenses. Esto favoreció la entrada de maquinaria, equipos electrónicos y otros insumos. En contraste, para productos agrícolas sensibles como el maíz y el arroz, se establecieron plazos de desgravación de hasta 12 años, con el fin de proteger la producción local en el mediano plazo.
Según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, esta liberalización redujo el recaudo arancelario del 7 % de los ingresos fiscales en 2005 a menos del 2 % en 2025 como se observa en el gráfico 7 (Ministerio de Hacienda y Crédito Público, 2025), planteando un desafío fiscal estructural: compensar esta pérdida sin comprometer la sostenibilidad de las finanzas públicas ni la competitividad económica.


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No es clara la transición fiscal que supone reemplazar las fuentes de generación de ingresos de industrias consolidadas a partir de otras actividades productivas que necesitan tiempo y recursos para su materialización, dado que la industria petrolera y minera actualmente representa inversión extranjera directa, exportaciones, impuestos directos, regalías y efectos en la balanza cambiaria y la balanza de pagos.
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El impacto anterior trasladó la carga fiscal hacia impuestos internos como el IVA (22 % del recaudo total) y el impuesto de renta (36 %), incrementando la presión sobre hogares y empresas.
Impacto del nuevo arancel de EE.UU.
El cambio de la política arancelaria de la administración del presidente Donald Trump, ha generado alertas por el impacto que puede tener en la competitividad de nuestras exportaciones si los aranceles que le aplican al país son superiores a los de otros países que compiten con nuestros productos.
Desde agosto de 2025 Estados Unidos impuso un arancel general del 10 % a las importaciones colombianas, afectando hasta el 30 % de nuestras exportaciones, de acuerdo con estimaciones de Fedesarrollo y la Cámara de Comercio Colombo-americana (AmCham), impactando diferentes sectores y productos como café, flores y banano, junto con la manufactura de textiles y plásticos, que se perfilan como los más vulnerables (Cámara de Comercio Colombo Americana, 2025).
En estos segmentos, entre un 17 % y un 18 % de las exportaciones enfrentarán costos adicionales que reducen su competitividad en el mercado estadounidense.
Por el contrario, sectores como el petróleo y los minerales, que concentran cerca del 40 % de las exportaciones a Estados Unidos, podrían mantener oportunidades de expansión. Lo anterior se explica por la demanda sostenida de estos bienes y por las exenciones parciales otorgadas en el marco del TLC. (Cuadro 1).
El conflicto diplomático que surgió en enero de 2025, cuando Estados Unidos impuso aranceles temporales del 25 % al 50 % sobre Colombia, seguido de una respuesta recíproca, puso en evidencia la fragilidad de la relación comercial bilateral. Aunque el episodio se resolvió rápidamente, dejó ver la vulnerabilidad del país frente a las decisiones de una potencia global.
Este acontecimiento también subrayó la interconexión entre comercio y diplomacia, al mostrar cómo la situación económica puede verse afectada por tensiones políticas. La dependencia de Estados Unidos como principal socio comercial refuerza esta situación: en 2024 representó el 27 % de las exportaciones colombianas y el 20 % de sus importaciones, según datos del Dane.
En términos inflacionarios, un arancel que eleve el precio de bienes importados desde Colombia puede transmitirse parcialmente a la cesta de consumo de Estados Unidos —afectando productos específicos como ciertos alimentos y bienes de consumo— y contribuir a presiones inflacionarias sectoriales.
En el caso colombiano, si las exportaciones agrícolas pierden volumen y renta en origen, puede reducirse la oferta de divisas para financiar importaciones, encareciendo, a su vez, bienes importados intermedios y finales en Colombia. Estudios y simulaciones realizadas por Anif y Fedesarrollo sugieren que un endurecimiento arancelario sostenido podría aumentar la inflación doméstica colombiana en torno a 0,1–0,2 puntos porcentuales (por ejemplo, de 4,2 % a 4,4 % según estimaciones citadas), efecto que —aunque moderado en el corto plazo— impacta el poder de compra y puede amplificarse si las medidas se prolongan o se generalizan.
En las últimas semanas se han presentado nuevamente tensiones entre los gobiernos de Estados Unidos y Colombia, que nuevamente han prendido las alarmas sobre sanciones económicas y aumentos adicionales de aranceles. Esta situación ha generado que diferentes sectores gremiales del país, como la Cámara de Comercio Colombo-americana (AmCham), autoridades territoriales y la diplomacia, busquen disminuir estas tensiones para que no se traduzcan en aumento de aranceles y sanciones que afecten a nuestra economía.
Desafíos y estrategias futuras
Frente a la nueva estructura comercial con Estados Unidos, Colombia debe activar la creatividad y diseñar estrategias de corto, mediano y largo plazo que le permitan minimizar o reducir los riesgos que enfrenta en materia de comercio exterior.
- Mejorar la competitividad logística: invertir en infraestructura (puertos, carreteras, aduanas, cadena de frio) y digitalizar trámites para reducir costos y ganar confiabilidad en los plazos de entrega.
- Elevar estándares de calidad y trazabilidad: obtener certificaciones internacionales en sanidad, normas fitosanitarias y sostenibilidad, lo cual es clave para mercados exigentes como la Unión Europea, Japón o Corea del Sur.
- Impulsar estrategias comerciales y diplomáticas: negociar acuerdos, reducir barreras arancelarias y participar en cadenas de valor regionales, acercando a Colombia a bloques estratégicos como Europa, Asia o el Mercosur.
- Expandir el acceso a financiamiento y seguros a la exportación: proporcionar créditos, garantías y seguros a las pymes para mitigar riesgos frente a la volatilidad de los precios.
- Invertir en valor agregado: el reto es transformar la canasta exportadora, pasando de la dependencia de materias primas a productos con mayor contenido tecnológico, diferenciación de marca y procesos de innovación.
- Fortalecer la gobernanza y el ambiente de negocios: garantizar seguridad jurídica, combatir la informalidad y diseñar políticas laborales y tributarias que incentiven la inversión productiva.

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La nueva estructura comercial exige visión y planificación: Colombia debe fortalecer su logística, elevar estándares, ampliar alianzas y agregar valor para competir en mercados globales cada vez más exigentes.
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En Conclusión, para preservar un comercio exterior vigoroso es necesario que los sectores público y privado trabajen en equipo, independientemente de las ideologías que se tengan y que se creen alternativas planificadas para diversificar productos y mercados. EC
[1] Exministro de Agricultura y Desarrollo Rural.
Referencias Bibliográficas
- Asociación Nacional de Instituciones Financieras. (2025). Centro de Estudios Ecónomicos. Obtenido de https://www.anif.com.co/
- Banco Mundial. (2025). Obtenido de datos.bancomundial.org/indicador/NY.GDP.MKTP.CD?locations=CO
- Camara de Comercio Colombo Americana. (2025). Obtenido de https://amchamcolombia.co/
- Departamento Nacional de Estadísticas. (29 de octubre de 2025). Obtenido de https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticaspor- tema/comercio-internacional/exportaciones
- Departamento Nacional de Planeación. (2024). Portal Sinergia.
- Departamento Nacional de Planeación. (2025). Obtenido de Departamento Nacional de Planeación
- Fedesarrollo. (2025). Obtenido de https://www.fedesarrollo.org.co/
- Ministerio de Hacienda y Crédito Público. (2025). Gestión de Ingresos. Obtenido de https://www.minhacienda.gov.co/siif/ciclo-denegocios/ gestion-de-ingresos
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