COMERCIO EN TENSIÓN

JAVIER DIAZ MOLINA

presidente asociación nacional de comercio exterior

Diciembre 2025, Edición 378.

Las tensiones geopolíticas y el resurgimiento del proteccionismo reconfiguran los flujos globales de comercio e inversión. Para Colombia, cuya economía depende aún de exportaciones de hidrocarburos y pocos bienes agrícolas, el desafío es diversificar su oferta, fortalecer servicios, y aprovechar los acuerdos vigentes sin perder competitividad ni estabilidad externa.

LA COYUNTURA INTERNACIONAL actual, marcada por crecientes tensiones geopolíticas y un resurgimiento del proteccionismo, está reconfigurando los flujos globales de comercio e inversión (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, 2025). Para Colombia, como para el resto de América Latina, este entorno plantea desafíos significativos en su desempeño económico, pero también algunas oportunidades.

La economía colombiana enfrenta un desafío estructural crítico vinculado a su dependencia de las exportaciones de hidrocarburos y la volatilidad de sus ingresos fiscales generados por este sector. La concentración de las exportaciones en productos básicos, particularmente petróleo y carbón, expone al país a vulnerabilidades (entre ellas las fiscales) significativas en el contexto de las tensiones comerciales internacionales actuales.

En este artículo se analizan varios ejes claves mediante los cuales éstas tensiones comerciales globales inciden en la economía colombiana, desde la dependencia de los hidrocarburos hasta el impulso de sectores como el turismo, la facilitación del comercio exterior y los retos futuros en diversificación y digitalización.

Exportaciones de bienes

El recorrido histórico de las exportaciones confirma avances en escala, pero también la persistencia de ciclos y concentración. Entre 1991 y 2024 el valor pasó de USD FOB $7.244,3 millones a USD FOB $49.552,0 millones, equivalente a un crecimiento promedio anual cercano a 6 %. Hubo tres tramos para resaltar: expansión acelerada a inicios de los 2000 y hasta 2008, con tasas compuestas superiores a 20 % anual; un nuevo impulso entre 2010 y 2012 que llevó el máximo histórico a USD FOB $60.125,2 millones; y una fase de corrección prolongada desde 2014, marcada por la caída de commodities y la pandemia, con contracciones de -34,3 % en 2015 y -21,4 % en 2020 seguidas por rebotes de 33,3 % en 2021 y 37,5 % en 2022[1].

Uno de los talones de aquiles de las exportaciones colombianas es su elevada concentración en pocos productos (la mayoría de estos no minero energéticos), el 52,2 % de las exportaciones colombianas en el 2024 fueron productos minero-energéticos, especialmente petróleo, carbón y oro, representando un valor exportado de USD FOB $25.226,6 millones de los USD FOB $49.552 millones exportados en el año. (Gráfico 1).

Sumado a esto, la concentración no es sólo en el rubro minero energético, también sucede con los no minero energéticos que se encuentran altamente concentrados en café, banano y flores, y esta característica de las exportaciones colombianas no es reciente, al agregar los ocho productos tradicionales (café, carbón, derivados de petróleo, ferroníquel, petróleo crudo, banano, esmeraldas y flores), su participación promedió fue del 61 % del total exportado desde 1991.

El año más ‘diversificado’ fue 2020, cuando ese conjunto descendió a 52,6 % del total, ayudado por la resiliencia de rubros no minero-energéticos en plena pandemia. En el extremo opuesto, el período menos diversificado se observó entre 2011 y 2014, cuando los ocho productos superaron 70 % del total (con un pico de 74,6 % en 2011), reflejo de la dependencia de los hidrocarburos y carbón. (Gráfico 2).

Y es que la importancia del sector petrolero trasciende a las finanzas del Gobierno Nacional Central (GNC), aunque con marcada volatilidad. Estos ingresos provienen principalmente de impuestos tributarios (especialmente el impuesto de renta pagado por las empresas petroleras) y de los dividendos que la Nación recibe como accionista mayoritaria de Ecopetrol.

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El 52,2 % de las exportaciones colombianas en el 2024 fueron productos mineroenergéticos, especialmente petróleo, carbón y oro.

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Durante el auge petrolero a comienzos de la década de 2010, el aporte fiscal del petróleo alcanzó niveles elevados: por ejemplo, en 2013 la llamada renta petrolera (impuestos petroleros más dividendos de Ecopetrol) representó 3,3 % del PIB y alrededor del 21–22 % de los ingresos del GNC (PNUD, 2014). En 2014, este aporte aún rondaba el 2,6 % del PIB, pero a partir de 2015 cayó drásticamente debido al desplome de los precios.

Hacia 2016–2017, los ingresos petroleros gubernamentales fueron prácticamente nulos (la contribución de impuestos petroleros fue casi cero en 2016 y los dividendos de Ecopetrol apenas 0,1 % del PIB) (PNUD, 2024). Recién saliendo de pandemia los precios del petróleo mejoraron evidentemente teniendo crecimientos en promedio de un año al otro del 40 %.

En 2024, el Grupo Ecopetrol reportó transferencias al Estado por $40.3 billones (sumando $11.3 billones en dividendos, $18.9 billones en impuestos y $10.1 billones en regalías) equivalentes al 2,4 % del PIB (Ecopetrol, 2025).(Gráf.3).

Colombia actualmente cuenta con 18 acuerdos comerciales, pero esta dualidad (apertura comercial, pero canasta poco diversificada) explica porque, aun con grado de apertura cercano a 40 %, la economía sigue expuesta a choques de precios de materias primas y a vaivenes de demanda en pocos mercados y productos. Y cuando se habla de aprovechar mejor los acuerdos existentes, significa pasar de la teoría a la práctica. Se requiere un esfuerzo conjunto, público y privado, para que las pequeñas y medianas empresas puedan realmente utilizar los beneficios de tratados con destinos tan importantes como Estados Unidos, la Unión Europea o Corea. Ello ayudará a superar las barreras no arancelarias, a certificar sus productos y a conectarse con las cadenas globales de valor. (Gráfico 4).

A pesar de esto, el país viene trazando un camino e incorporándose paulatinamente en otros nichos. Por ejemplo, puertas, ventanas y sus marcos en aluminio tuvo ventas al exterior en 2024 de USD FOB $587.9 millones; electromecánica y electrónica ligera para infraestructura digital (como transformadores eléctricos) viene creciendo bastante bien con exportaciones de USD FOB $369.8 millones.

Desde la industria farmacéutica se exportaron medicamentos para uso humano en el 2024 por un valor de USD FOB $206.1 millones; en agroindustria de cadena de frío con filetes de tilapia participó en esta canasta exportadora con ventas de USD FOB $68.2 millones; otros productos que se destacan tienen que ver con el cuidado personal y perfumería hacia líneas dermo cosméticas y maquillaje.

A estas apuestas se suman otros rubros como vehículos de movilidad de pasajeros (vehículos para más de 10 personas), productos procesados de plástico, artículos de confitería, entre otros; que viene creciendo muy bien.

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La apuesta de Colombia para 2035 debe ser la de consolidarse como un líder global en la producción y exportación de bienes y servicios sostenibles con alto valor agregado.

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Exportaciones de servicios

En contraste con la volatilidad de los bienes ya mencionados, Colombia ha visto un repunte notable en sus exportaciones de servicios, especialmente asociadas al turismo, en los últimos años. Tras el impacto de la pandemia, el sector servicios se recuperó con fuerza y sigue en esta senda: entre enero y noviembre del 2024 las exportaciones de servicios sumaron USD $7.183 millones, comportándose positivamente con respecto al mismo periodo del 2023 cuando las exportaciones habían alcanzado el nivel de los USD $6.430 millones, es decir, un crecimiento del 11,7 %.

Los servicios con mayor participación fueron los referidos a servicios de centro de atención telefónica, servicios de informática, transporte aéreo de pasajeros y carga, que concentraron el 64,2 % del total de lo exportado en el periodo de tiempo analizado. Se destaca que estos rubros tuvieron comportamiento positivo respecto al año pasado, en especial servicios de informática, creciendo un 23,6 %.

Es importante estudiar el agregado que tiene el sector turismo que jalona gran parte de las exportaciones de servicios (ingresos por viajes, transporte de pasajeros, entre otros), que alcanzó USD $10.082 millones en 2024 (Procolombia, 2025). Estas cifras evidencian que el turismo se ha consolidado como un motor clave de divisas y actividad económica.

No obstante, para que el turismo mantenga su crecimiento y aproveche las oportunidades del contexto global (mayor interés por destinos emergentes), es fundamental garantizar condiciones de seguridad, sostenibilidad y servicios adecuados en el país. El desarrollo sostenible del sector turístico requiere condiciones específicas.

La garantía de seguridad para visitantes internacionales constituye un requisito fundamental. Asimismo, la infraestructura robusta (no limitándose únicamente a carreteras sino abarcando servicios públicos, conectividad digital, equipamiento turístico, etc) representa una inversión necesaria para mantener la competitividad de los destinos (Collazos & Palacio, 2016).

La infraestructura energética confiable constituye otro pilar fundamental para el sector turístico. Las interrupciones en el suministro eléctrico afectan negativamente la experiencia de visitantes y la operación de establecimientos turísticos, comprometiendo la reputación del destino en mercados internacionales (Collazos & Palacio, 2016).

Otros servicios a destacar son, por ejemplo, estudios colombianos de animación 2D trabajando para países como Canadá, Estados Unidos y Europa (Países Bajos y España), conectando la creatividad local con cadenas globales de contenido y propiedad intelectual. Empresas de formación y consultoría TIC están vendiendo contenidos e-learning principalmente en Suramérica, con incursiones en Francia, Alemania, España e Inglaterra. En suministro transfronterizo emergen compañías que ofrecen plataformas y suites para analítica, gobierno digital, experiencia de cliente y salud digital, con clientes en Brasil, Chile, Estados Unidos, México y Argentina, y pruebas en India, España y Alemania. A esto se suma la producción audiovisual (series y películas) cuyo principal comprador es Estados Unidos.

El hilo conductor entre bienes y servicios es que se retroalimentan. La animación, el audiovisual y el e-learning empujan demanda por cómputo en la nube, posproducción y plataformas de distribución; el gobierno digital y la salud conectan con hardware, dispositivos y empaques estériles; la agroindustria de frío requiere software de trazabilidad y analítica; la movilidad colectiva se vuelve un sistema de electrónica, ciberseguridad y mantenimiento. Es decir, cada exportación de servicios podría potenciar una canasta de bienes más sofisticada y menos dependiente de los productos tradicionales que siempre se han exportado.

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Entre 1991 y 2024 el valor de las exportaciones pasó de usd fob $7.244,3 millones a usd fob $49.552,0 millones, equivalente a un crecimiento promedio anual cercano a 6 %.

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Retos para Colombia

Mirando hacia adelante, Colombia enfrenta varios retos estratégicos para sobrellevar las tensiones del comercio internacional y apuntalar su desempeño económico:

Diversificación productiva y exportadora: la concentración de las exportaciones en unos pocos rubros (petróleo, carbón, café, flores) hace vulnerable al país ante choques externos aumentando la generación de valor de las exportaciones, con mayor integración comercial hacia regiones como Asia, África y América Latina.

Esto implica impulsar industrias manufactureras y agroindustriales con mayor valor agregado, aprovechar las ventajas en bioeconomía dada la biodiversidad del país, y promover servicios modernos (software, servicios creativos, BPO, etc.) como nuevas fuentes de ingresos en divisas.

La diversificación también es geográfica, por ello se debe profundizar el acceso a mercados distintos a los tradicionales (EE. UU. y UE), explorando oportunidades en economías emergentes.

En un mundo de tensiones comerciales es crucial para Colombia ganar acceso a nuevos mercados internacionales para sus productos, especialmente agrícolas y agroindustriales. Esto requiere intensificar la diplomacia sanitaria y el cumplimiento de estándares de inocuidad para obtener las admisibilidades (permisos sanitarios y fitosanitarios) que permitan exportar a más destinos.

Se han logrado avances recientes. Por ejemplo, a julio de 2025 Colombia contaba con 11 nuevos mercados abiertos para carne de pollo y huevo (Japón, México, Cuba, Perú, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Namibia, Bahamas, Emiratos Árabes Unidos, entre otros) gracias al trabajo articulado del ICA e Invima en negociar y cumplir los protocolos sanitarios requeridos. No obstante, muchos procesos de admisibilidad son lentos y técnicos como se vio con el mango y el aguacate Hass, que requirieron cerca de 8 a 10 años de gestiones antes de lograr acceso a mercados como EE. UU. y Chile.

Mantener y acelerar estas gestiones es vital para que la oferta exportable colombiana pueda diversificarse hacia nuevos destinos y aprovechar nichos donde existe demanda (ej. alimentos exóticos, productos con certificaciones de calidad, etc.). En particular, la región de Medio Oriente y Norte de África ha emergido como una oportunidad, apoyada por mejoras logísticas (vuelos directos) y avances en materia de admisibilidad sanitaria. Continuar conquistando mercados exigentes contribuirá a reducir la dependencia de unos pocos socios comerciales y a sortear mejor eventuales barreras proteccionistas de las potencias.

En cuanto a la digitalización e innovación en comercio exterior existe un desafío transversal cual es la transformación digital de la economía y de los procesos de comercio exterior.

En un contexto donde la tecnológica avanza día tras día a pasos agigantados, Colombia debe adoptar la digitalización como herramienta para mejorar su competitividad comercial. Esto abarca varias dimensiones. Por un lado, digitalizar trámites y servicios aduaneros (ventanillas únicas, certificaciones electrónicas, sistemas de información integrados) para agilizar y abaratar el comercio transfronterizo y la integración digital de documentos en la VUCE (ventanilla única de comercio exterior).

Por otro lado, fomentar una economía digital orientada a la exportación de servicios basados en tecnología (por ejemplo, software, fintech, contenidos digitales) y la participación de más pymes en el comercio electrónico internacional. La digitalización también exige mejorar la productividad interna mediante tecnología (Industria 4.0, automatización) para que la oferta exportable sea más competitiva en costo y calidad.

El giro proteccionista en Estados Unidos preocupa bastante a los exportadores colombianos, pero no los paraliza. Se entiende que la política comercial del presidente estadounidense es una estrategia transaccional, que usa los aranceles como una herramienta de negociación para resolver lo que ellos denominan ’irritantes comerciales’.

A pesar de esto, y es un dato importante, las exportaciones a Estados Unidos crecieron un 7.5 % en el primer semestre de 2025, incluso con aranceles vigentes en algunos sectores. Esto demuestra la resiliencia y la calidad de la oferta colombiana.

El deterioro de las relaciones diplomáticas entre Colombia y los Estados Unidos (incluida la amenaza presidencial de imponer nuevos aranceles a nuestro país) añade una capa de incertidumbre sobre el principal mercado de destino, con efectos potenciales sobre sectores intensivos en empleo formal y divisas si se materializara un gravamen generalizado.

La preocupación para los empresarios colombianos es que estos gravámenes pueden terminar afectando la competencia y sacándolos del mercado al enfrentar productos similares con precios más bajos provenientes de países que tienen aranceles más bajos que los colombianos. Los aranceles adicionales, por lo tanto, terminaran afectando negativamente a la economía legal de Colombia y es preciso señalarlo beneficiando a la economía ilegal y al narcotráfico, que es el enemigo común de los países.

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Debemos explotar todo el potencial de los acuerdos que ya se tienen vigentes, especialmente con la unión europea y los países del pacífico. la estrategia general es, por un lado, defender y fortalecer nuestro acceso al mercado de estados unidos y, por otro, acelerar la diversificación hacia países de asia y américa latina.

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Un incremento de aranceles para Colombia, profundizaría el riesgo macro que sufre la economía del país: un déficit creciente en la cuenta corriente de la balanza de pagos. Tras la pandemia repuntó el consumo interno y con ello las importaciones de insumos y bienes manufacturados; mientras tanto, las exportaciones no acompañaron el mismo ritmo. Si bien no se encuentra dicho déficit en los niveles preocupantes de hace algunos años, persistir en dicha trayectoria (importaciones al alza y exportaciones estancadas expone a la economía a mayor vulnerabilidad externa y a ajustes cambiarios desordenados tal y como se está registrando en las últimas semanas en el mercado del dólar).

Menor demanda global por efecto arancelario, recortaría volúmenes y presionaría a la baja los precios de bienes que hoy se destacan: café, banano, flores, entre otros.

Debemos explotar todo el potencial de los acuerdos que ya se tienen vigentes, especialmente con la Unión Europea y los países del Pacífico. La estrategia general es, por un lado, defender y fortalecer nuestro acceso al mercado de Estados Unidos y, por otro, acelerar la diversificación hacia países de Asia y América Latina.

Es importante aprovechar el potencial de demanda de bienes de parte de otros países, por ejemplo, de Países Bajos donde se registró un crecimiento de las exportaciones colombianas del 72,5 % y de Canadá con incremento de 136,4 % en en lo corrido del 2025, y de países de la región como Ecuador y Perú, entender sus demandas de consumo y con base en ello adaptar nuestra canasta exportadora para así no depender únicamente de los mercados estadounidense y chino. En este punto también es muy importante la reactivación de los procesos de integración regional.

La apuesta de Colombia para 2035 debe ser la de consolidarse como un líder global en la producción y exportación de bienes y servicios sostenibles con alto valor agregado. EC

*Este artículo se realizó con el apoyo de la Dirección de Asuntos económicos de Analdex en cabeza de su director Giovanni Andrés Gómez junto con Tatiana Robayo Pulido y Cristian García.

[1] Las cifras presentadas en este documento son resultado de un análisis de Analdex producto de la recopilación de bases de datos de la Dian, Dane, Min CIT, Banco de la República, Maro y Sicex.

Referencias Bibliográficas

 

  • Allub, L. (2022). La importancia de importar para exportar. Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe CAF. (2025). América Latina y el Caribe en el nuevo contexto global.
  • Collazos, A. Z., & Palacio, M. C. (2016). Impact of Image and Satisfaction on Marketing Innovation. J. Technol. Manag. Innov.
  • Ecopetrol. (2025). Informe Integrado de Gestión 2024.
  • PNUD. (2014). Colombia frente a una destorsida en los precios del petróleo. Cuadernos PNUD.
  • PNUD. (2024). La dependencia del país y de los territorios de los hidrocarburos y el carbón en Colombia y la necesidad de la diversificación de las exportaciones y de la producción ante la transición energética. Documentos de antecedentes del Informe Nacional de Desarrollo Humano.
  • Procolombia. (05 de Marzo de 2025). Procolombia. Obtenido de https://procolombia.co/sala-de-prensa/noticias/colombia-alcanzacifras- record-en-ingresos-por-turismo-y-transporte-aereo-en-2024.

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